31 agosto, 2011

The Verve – A Northern Soul

UK - 1995


Son unos clásicos. Todos los conocen. No se pueden quejar, hicieron lo suyo y gustaron. Bajo una fórmula directa y personal a la vez, The Verve es un referente cuando se habla del sonido noventas, en especial del venido del viejo continente.

En su búsqueda del sonido que se ajustara a las habilidades y necesidades de la banda, tanto como a lo que Richard Ashcroft imaginaba mientras componía sus letras, se iniciaron en los territorios del ruido amigable, aquel que lograba atorar el aire de nebulosas de guitarra, órgano y ecos al mismo tiempo, todos sin herir tímpanos ni susceptibilidades. The Verve siempre fue una banda para escuchar.

Pero lo anterior se aplica sobretodo a su debut “A storm in heaven”. Aquí en este “A northern soul” entienden que lo suyo también va bien cuando se ponen melancólicos. Léase hacer baladas. Y vaya que va bien, porque la contundencia de la banda interpretando On your own o Drive you home (que luego llegaría a cotas aún mayores en el siguiente y famoso álbum Hurban Hymns) esta por encima de la gran mayoría de grupos contemporáneos.

Los responsables directos del sonido particularmente hermoso de la banda siempre fueron Ashcroft, en su voz dolida y letras fácilmente identificables. Y por supuesto Nick McCabe en la guitarra, quien a puro toque lento y efecto calculado te puede “entretener” varios minutos sin que te des cuenta. Fórmula que se ve claramente en las instrumentales Brainstorm Interlude y Reprise.

Ambos talentos se unen en una de las mejores creaciones de la banda: No nock on my door. Ahora bien, una autopsia rápida a esta canción mostrará que complicada no es, y en realidad se puede generalizar a decir que ninguna canción de The Verve se puede preciar de ello, y sin embargo casi todas son capaces de hacerte sentir algún pinchazo en el pecho. Y esa es la especialidad de la banda, lo que ha madurado, lo que la ha hecho inolvidable.

A northern soul no es un disco redondo, tiene partes memorables, y otras que podrías no escuchar. Pero tiene alma, vida propia y se siente honesto; y si lo escuchas en algún momento adecuado puede transmitirte todo eso generosamente. Desde hace 16 años esta ahí, presto, y siempre cargado de esa energía llamada The Verve.



Piérdete en este sonido

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22 junio, 2011

Radiohead – The King of Limbs


 


UK - 2011

La banda más importante de los últimos 20 años esta en épocas de redefinir el futuro de la música. Por medio de esta obra, mientras la lanzan, o bien mientras descubren como hacerlo.

Si debería crearles una etiqueta para ellos solos.



Y es que esta banda acostumbrada a hacer las cosas de manera inhumanamente bien, ya no tiene otra cosa que hacer que liderar las corrientes sonoras de bueno, todos los demás. Quizá ellos no se lo hayan planteado así, o quizá sí. Igual pienso, debe ser un poco monótono eso de sacar canciones que todos aman de manera unánime e incrementan la adoración por la banda ¿eh?

 



Por eso, en TKOL los ingleses hacen lo que les suena bien, lo que les resulta en el ensayo, lo que soñaron la noche anterior, da igual, están en el proceso mencionado. Luego, un trabajo de producción, influenciado siempre por miles de horas de escucha de grandísimos músicos colegas como Aphex, Burial, Massive (supongo esto último), dejan un disco de sonidos precisos y encajes perfectos, y aquí no trato de llenar adjetivos, quiero decir perfecto. Es decir un trabajo pulido al milímetro que cumple con los deseos de toda persona que se imagina cómo debe quedar un sueño en versión música a través de una computadora y unas pinceladas de alguna instrumentación humana.

No será un disco de himnos, quizá muchas de estas canciones pasen hasta desapercibidas en los conciertos, ni siquiera resaltaré una en particular, pero Radiohead consigue seguir siendo influencia, y esto desde hace rato ya. Mostrando siempre a los novatos como se hace música, esta música, esta propuesta. Tú debes escuchar y mejor aprender pues aquí están los artistas mayores dando clase de la música de un presente que los tiene en una burbuja separada del resto, música de un futuro que quizá no llegue pero que puedes ya imaginarte. 

Es bueno que Radiohead siga con nosotros.

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05 abril, 2011

Lollapalooza 2011 – Santiago de Chile


El Lollapalooza ya fue, hoy es historia, la siguiente es mi historia con él.

Fue en Santiago, una ciudad confortable y ordenada. Turísticamente hablando, no es que haya demasiado, pero esta bien. Eso sí, dejo constancia de que no sucede mucho con su gastronomía y su pisco es regular.

Luego de dar las vueltas de rigor por la ciudad nos fuimos rápido para el recinto, los chilenos Denver tocaban a las 1:30 y había que verlos, pues han sido una banda que fiel al correcto estilo musical de Chile están dejando buen sonido en la escena. Luego de ellos tocarían Cypress Hill quienes siempre hacen de las suyas. Pensábamos llegar, comer algo rico y decente además de mojar eso con las primeras cervezas del día y pum!, la cola para el canje de la entrada era lentísima y larga. 3 horas de espera nos tomó aquello, Cypress, Denver iniciaban y terminaban sus participaciones mientras yo un poco fastidiado veía a la gente tuitear esas “buenas presentaciones”.

Así empezábamos mal, un festival viejo, pero nuevo en Chile. Pagamos la juventud de este país en estos menesteres (supongo yo) y nos quedamos quemando en la cola bajo el sol santiaguino.

Cuando al fin entramos fuimos directo al escenario Coca Cola Zero para ver a James, justo ahí nos dimos cuenta que ni habrían buenos snacks ni habría alcohol. Ya en ese momento pensábamos sólo en la música, así que simplemente fuimos a ver a los británicos sin pensar más en aquel digamos extraño detalle que convertiría a este festival en el más sano de todos.

James hizo lo suyo y todo bien con ellos, nunca fui fanático de su música pero disfruté esas canciones. Lo disfruté más pues el sonido estaba en su jodido punto. Ese es el sonido que debe volar al aire me decía y se lo decía a Maga. La juventud mapochina lo disfrutaba y claro, cuando sonó Laid todo estalló. El hecho que Tim Booth saliera como genio de la lámpara de alguna zona del público hizo que de inmediato se conectara con todos. Ya son un par de décadas en esto pues.

Luego vendría el segundo mejor concierto del festival (por muy poco) para mí. The National. El asunto es que como Bryan Devendorf en la batería hace rato que es un capazo, esa banda tenía que sonar como una aplanadora sentimental allá arriba, pues ¿te dije del sonido no?.

Y un elegante Matt Berninger con su voz grave y melancólica a veces se animaba a dar ladridos que iban de maravilla con la atmosfera obscura de la banda. Luego llegaría sorrow y eso fue suficiente para convencerme. Fue una performance perfecta sin pretenderlo.

Entre Empire of the sun y Deftones, elegí a los segundos a pesar de que el show de los australianos prometía colorear la noche de luces y beats daftpunkianos.

Mientras los norteamericanos nos daban una ración de su metal universitario, algo en lo que han sido siempre constantes y disciplinados, el headbanging de todos era la respuesta. Las oscuridades de Digital Bath, el cantar total en Minerva, la infalible Be quiet and drive, el súper clásico Back to school y el cierre potente de 7 words son momentos destacados regalados por el Chino Moreno y sus constantes compañeros de ruta.


Sobre Fatboy Slim, pues ya todo esta dicho, ¿alguien tiene duda de que es uno de los mejores en los platos?, el hombre sabe de qué se trata esto de la electrónica, sabe que al publico hay que divertirlo pero también hay que dejarle inspiración. 20 años de carrera inmadura lo confirman como un tipo divertido y desfachatado que se toma muy en serio su trabajo. Todos queremos al buen Norman Cook (y yo quiero además poder tener esos videos de soporte).

Así terminó el sábado, temprano, demasiado quizá, pero alguna corriente demasiado correcta y sobria para la ocasión pulula por la capital chilena.

Domingo, ya con pulsera entramos rapidito. Javiera Mena abriría mi line up personal. No había mucha gente en el escenario LG, no es tan famosa aún, debe serlo en su justa medida creo. Ella tocó lo suyo dándole preferencia a su nuevo hijo “Mena”. Salió guapa, histriónica, enfundada en un traje blanco que le otorgaba un carácter virginal el cual ella aún esta explotando. Concierto para abrir el apetito, concierto para iniciar la ruta. Ella ahora esta más madura musicalmente hablando y se anima a darle nuevos sonidos a sus “viejos” hits.

Los eternamente jóvenes 311 ya no me suenan como cuando yo tenía 17, algo no ha envejecido bien ahí, pero igual le entré al fiestón. Hubo la saltarina, la diversión de fraternidad californiana y todo continuó bien.

Me largué veloz al escenario Tech, sólo para ver que estaba copado pues este pequeñísimo recinto albergaba como máximo a unas 2000 personas. Insólito para un festival que tiene a 40 o 50 mil dentro. Así me despedía de la idea de ver a Devendra Banhart aunque para mi consuelo luego me encontraría en el aeropuerto comiendo al lado de la banda preguntándoles si vendrían a Lima. “I think it was on the plan sometime ago” dijeron.

Pero a los Flaming Lips ni cagando me los perdía, y tenía que verlos de cerca, pues la salida de Wayne en la burbuja era una cosa que había que tantear con las manos propias.

Ese concierto, quedó increíblemente corto, pero así fue el mejor de todos para mí. Ahora esta guardado en la memoria. Tanta psicodelia, tanta licencia para cualquier cosa, tanta fiesta, tanta belleza musical, tanta carisma, tanta niñez son insumo suficiente para construir un recuerdo fantástico en un lugar del espíritu, justo en medio de los otros recuerdos y las ilusiones futuras. Qué gran banda son estos que dicen Waiting for a superman.

Fischerspooner y su electro duro y compacto hicieron su música robótica y quejosa que tan bien combina. Usando bailarinas tan lindas como engañosas, el histrionismo total de Warren Fischer y Casey Spooner deja claro que ellos van al escenario a ponernos preocupadamente en onda. Buen show y buenos beats otra vez.

Casi nos quedamos sin entrar a The Drums por la misma razón que por la que perdimos a Devendra. Pero entramos. La banda novel que esta dando que hablar hizo su pop entre Vampire weekend y The Cure que tanto ha gustado. Sólo les bastaba tocar un poco de best frend o I need fun in my life para que toda la audiencia se pusiera a saltar como canguros bestias. El sonido y espacio no ayudaron mucho, pero los que estábamos adentro fuimos ya indiferentes a aquello.

El pendejo de Kanye West salió cargado de sus clásicas joyas y arrogancia para demostrar a todos que es un excelente músico. ¿por qué? porque adorna su rapeo común, con arreglos trabajados al milísegundo por él mismo, preocupándose por dar alguna variedad a este estilo demasiado limitado de experimentación. Además me quedó muy claro que su último disco sí que es potente. Eso sí, todo un marketero, cabeza de festival, parco, impuntual, y de ropas llamativas asusta a quienes no sin razón, han aprendido a tener rechazo a estas expresiones raperas, y quizá en vivo no se pueda apreciar tanto estos estilos comentados pero al fin no deja de haber con Kanye un trabajo intenso detrás de cada sample, de cada verso y de cada riff.

Buen festival, queda registrado en estas líneas desde ahorita porque ya mañana todos tendremos que volver a la realidad, aquella en la que desde Kanye hasta Wayne viven.

Las fotos en el retorno a Lima desde el aeropuerto de Santiago con Perry Farrel (Jane’s Addiction) y Wayne Coyne (Flaming Lips), #recontrawinner



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13 febrero, 2011

Los Chapillacs – Odisea Cumbia 3000


chapillacs
 
Perú - 2010

Odisea cumbia 3000 tiene 3 de los 4 rincones de la cumbia peruana reunidos en sus 12 tracks. La parte norteña queda olvidada porque, parece ser poco interesante pues.

La expresión artística iniciada en Lima por Los Destellos, ampliada en la selva por los Mirlos y demás músicos de la cumbia primigenia, sabrosa y bastante aceptada de aquellos años sesenta y setenta, fue seguida por una tercera corriente: una oleada de músicos serranos, inmigrantes, alienados e inolvidables todos, quienes en los complicados ochentas inyectaron dosis de una chicha  que nunca terminó de verse bien para los Limeños, pero que escuchándose en retrospectiva no deja de sorprender por su carácter gráfico que proyecta aquellos tiempos de racismos nacientes y dificultades sociales. 

No es este disco un recopilatorio (más) de aquellas épocas fantásticas de nuestra música popular tropical e intensa, y es justamente eso lo que lo hace ser interesante. Los Chapillacs usan, que duda cabe, muchos sonidos de estos antecesores inolvidables, pero también proponen su sonido y actitud dando en todos lo blancos que se proponen. Mientras composiciones como La marcha del Chullachaqui y su video casero evoca un viaje lisérgico en las entrañas de la selva, Un shipibo en el desierto combina eficazmente sonidos árabes con altas velocidades de un cumbión abuelo. Luego una creación más radial como La cumbia delincuencial deja la duda conveniente de si aquello es una crítica social o una actitud delincuencial al fin. A que te pones a bailar igual.

Y así, más detalles coloridos como la inclusión del más atorrante de todos en He traidionado tu amor: Pascualillo, los samples de barrio, los pequeños detalles chicheros esparcidos a lo largo del disco que tienes que oír antes que yo contarte y un frontman que baila horrible. Todo eso hace de este, un disco por demás interesante y, claro, bailable gozable y recontra achorao’ porque mientras alguna cumbia actual saquea miserablemente creaciones iniciales sin ninguna pretensión que no sea otra que el lucro, estos arequipeños se encargan de hacer cosas diferentes con ritmos bastante viejos, y sobre todo celebrar desde ya la cumbia del año 3000.

Así es varón, Odisea comprometerá tu respetabilidad, compromete la de ellos, pero es un disco que no falla, y como decían los también achoradazos Anarquía Tropical en aquel concierto del bar Etnias: “Aguante la cumbia conchatumadreee!!

 




 

 

 

 


Aquí

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30 enero, 2011

El columpio asesino – De mi sangre a tus cuchillas

España – 2006

No sabrás como será la siguiente canción, parece haber sido el concepto de cualquier disco de los Columpios. Eso si, hay que esperarse siempre una buena dosis de energía en esos golpes de bajo y bombo. Letras viscerales también son el común cada vez que estos españoles se animan a decir algo entre estrofa y estrofa.



El riesgo de tener un disco que no sea necesariamente concebido para tu felicidad, es que quizás no logre conectar con algún rincón de tu ser. Los asesinos estos podrían ser conscientes de ello, pero igual le dan al asunto. Digo porque La zorra y no llores más son canciones introspectivas y básicamente feas. Pero tranquilo que esta banda ha ido de ser más hijos de puta a menos. Su debut, homónimo a la banda, fue más raro, más experimental, pero aquí ya encuentras cosas más terrenales y hasta bailables, que vaya, en un momento sí que excitan los nervios.

Entonces, si unes los tremendos azotes al cerebro llamados: Edad legal, El regreso del evangelista, Lucas, Pacífico, Sintetizadores sobre motos, Floto y Ahah; combinados con experimentos más logrados llamados La caja de música y gaviotas perdidas en el mar, tienes un buen disco para hacer volar a todos de tu habitación a la mala.

No tendrán el sentimiento dulce de los Planetas, más bien son algo miserables en su expresar. A cambio te dan más variedad y de que golpean, golpean. Tú descarga nomas.



De mi sangre a tus cuchillas

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16 enero, 2011

Audífonos para el bus – Sennheiser CX300 II Precision


He encontrado unos audífonos aún mejores que los Etymotic (que se me rompieron a los 11 meses de uso). Son los Sennheiser CX300 II. Estoy completamente satisfechos con estos y creo que los tendré de compañeros para la calle un buen tiempo. Recomendados. Saber que también son del tipo in-ear.


 



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Por partes:

Respuesta en frecuencia: (19 – 19KHZ) Los agudos finos, de buena presencia y los medios moderados dan un sonido agradable que logra adquirir cuerpo en ambientes ruidosos.  Los bajos no me terminan de gustar pues aunque son imponentes (cuando tienes el audífono bien puesto) llegan a tener sonidos poco compactos, y más parecen forzados a sonar duro, como un subwoofer cuando lo pones en la esquina de la habitación. De todas formas esto no importa mucho, pues en lugares bulliciosos no se logran apreciar mucho, y en lugares silenciosos te llegas a acostumbrar. 
Conclusión: una buena calibración de frecuencias, muy apropiada para el medio en el que van a ser usados estos “cascos”.

Aislamiento: Es más bajo que los Etymotic, que son los campeones en esto, pero con la ventaja de tener gomas más cómodas que no necesitan recambio cada 2 meses. Ahora bien, el aislamiento puede ser menos, pero lo compensa con el sonido equilibrado que logra “llenar” todo el canal auditivo, lo cual finalmente tiene un efecto aislante importante.

Otros: Buen volumen para los que quieren bulla en sus oídos, distorsión mínima. Buena longitud de cable (1.2m), un poquito más larga que lo necesario quizá pero esta bien, el cable además es asimétrico para colgar en el cuello. Conector dorado en forma de L que da buena conductividad y ocupa poco espacio. Color negro sobrio con el logo famoso ya de Sennheiser en el audífono. Precio razonable. 

Resumen:

Aislamiento: 7 (aunque el sonido brilloso logra llenar el espacio)
Claridad: 6 (no es un sonido tan detallado, Etymotic aquí gana)
Respuesta en frecuencia: 9 (los bajos no convencen, pero de seguro que hay mucha gente que si adorará su sonido). Los alemanes logran un buen sonido dentro de todas las dificultades acústicas de la tecnología in-ear.
Comodidad: 7 (de todas formas un in-ear siempre esta para escuchar máximo unas 4 horas, al menos yo)
Durabilidad: 8 (con 2 cables para cada señal, no hay negativo compartido me refiero, le da más resistencia al tirón)
Precio: 7 (algo de 45 dólares en promedio, buscar Amazon o mandar a traer)

Cuiden sus oídos muchachos

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29 diciembre, 2010

Las canciones más escuchadas del 2010


Esta lista inmadura la presento 2 días antes de terminar el año. Algunas son canciones a las que más veces le apliqué la mala costumbre de darles “replay”, otras básicamente traen grandes recuerdos y otras son genialidades puras que hay que respetar, y si se puede, bailar. Con el tiempo diré “¡cómo pude poner esta y no poner tal!”, lo de siempre, pero las cosas hay que registrarlas igual.

Lo mejor sería hacer esta lista 2010 finalizando el 2011 para tener más de donde sacar, pero ya no habría emoción y hoy quiero jugar.

Los álbumes que las contienen en la mayoría de casos son altamente recomendables, pero en esta época de singles, prueba primero los singles :-)


Van en estricto orden de excitación personal ascendente:

 


 


18. Beach House – Real Love
Album: Teen Dream

Victoria Legrand volvió ya no para enamorarnos, sino para matarnos.

17. LCD Soundsystem - Dance yrself clean
Album: This is happening
Esta canción esta bien, suena bien, pega bien. Murphy sigue inyectando ritmo al planeta.

16. Band of Horses – Compliments 


Album: Infinite arms
BOH hacen lo suyo y nosotros los seguimos a todas partes. Al menos hasta ahora.


15. El Aire - Oscar Abel
Disco: V
Dentro de un disco parejo de cabo a rabo, de los mejores que han salido de tierras incas, escojo una canción sencilla que me emociona. “Tu sonrisa invade mi ser,,,”


14. Underworld - Always loved a film
Album: Barking
La escuchas vivo, la bailas, la absorbes. Ahora prepárate a tenerla en tu cabeza por varios días. Es que los Underworld saben. 



13. Francois Peglau – One minute to midnight
Album: The inminent failure of Francois Peglau
Francois ahora defendiendo sus ideas desde Londres. Buen disco peruano caracho.

12. Kanye West – Monster
Album: My beautiful dark twisted fantasy
Yo quiero que la gente baile esta canción cuando yo esté en los platos. Esta mierda es buen hip hop, incluso cuando hacen el odioso “featuring”.



11. The National - Bloodbuzz Ohio


Album: High Violet
El potente e inconfundible sonido de esta banda se encuentra más maduro que nunca en esta canción de belleza arquitectónica. Esa batería es …

10. The Drums – Me and the moon


Album: The drums
La simpleza de percusión inicial pareciera indicar que nos encontramos frente a una canción inofensiva y estamos a punto de darle FW. De inmediato te das cuenta que estabas equivocado.

9. Triángulo de amor bizarro - Amigos del genero humano


Album: Año Santo
Intenté hacer una excepción y excluir canciones con estrofas de acordes gastados. No puedo. Es que no se puede con estas guitarras.

8. Janelle Monae  - Oh maker
Album: The ArcAndroid
Incluida dentro de un disco largo, impredecible, colorido y ciertamente pop, se encuentra esta linda canción de arreglos logrados. De aquellas que te hacen imaginarte cositas.


7. Ariel Pink’s Haunted Graffiti - Reminiscences
Album: Before today
A que no te esperabas una instrumental así en un disco del siglo 21. Me gusta esta banda.


6. Los Planetas - Soy un pobre granaino
Album: Una ópera egipcia
Amo a los Planetas, y por eso esta canción de 50 peniques está en esta lista. Por eso y porque se siente de puta madre cantarla a tope de garganta en concierto.

5. Arcade Fire - Modern man
Album: The suburbs


No me gustaba el disco, luego me gustó (a veces sucede). Luego en un concierto memorable estos músicos hicieron añicos mis ideas. Qué grandes los Arcades.

4. Klaus & Kinski - Mamá no quiero ir al colegio
Album: Tierra, trágalos

Bajo las mismas notas que la canción de Janelle de esta lista, estos españoles expresan con mucha ternura que la vida adulta no les gusta. Qué generosa y linda es la música. 

3. Ariel Pink’s Haunted Graffiti - Fright night (Nevermore)
Album: Before today

Yo quiero producir un disco así. Si puedo componer una canción así estará bien, pero yo quiero producir un disco así.

2. Beach House - Silver soul
Album: Teen Dream
Estos dos volvieron a grabarme una canción en el cerebro, igualito como lo hicieron con Gila. La grabaron, se mantuvo, se mantiene y espero se mantenga por mucho tiempo ahí.

1. Deerhunter - Desired lines
Album: Halcyon Digest
Cuando la escuché completa, supe que habría caído otra vez bajo el mismo truco que Bradford Cox usó en Nothing ever happened. Ya, acepto otra vez, y me quedo a vivir en ese final de canción. ¿Te dije que este tío es el mejor?

 




Buen 2011 para todos.

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26 noviembre, 2010

Smashing Pumpkins – Lima (LHF2)

 

 

26 / 11 / 10

He vuelto ronco de un concierto que no termino de aceptar. Algo le pasó definitivamente a Billy Corgan en la década pasada. Este tipo que hacía canciones brillantes como Rocket en una faceta simple y contundente, o bien Shame, más elaborada pero sin duda obtenida luego de muchas terquedades en producción por parte de él mismo, ahora es capaz de ofrecer un concierto bajo una imagen espeluznante (¿una chalina y chullo?) y no cansarse de hacer solos de guitarra heroicos que poco tienen que ver con los tiempos o el sonido calabaza, o poco deberían tener que ver siendo más critico, siéndolo al nivel que un talento como el de Billy debería merecer.



Los SP están dentro de mis bandas fundamentales, serían incluso la primera, pero también soy consciente que en vivo suenan mal, siempre lo sonaron, es el precio que pagan por tener un sonido inconexo en muchas de sus fases post Siamese Dream, aunque también es cierto que ese es el resultado obtenido tras la constante búsqueda de nuevos sonidos y estilos, inquietud que siempre fue cosa de Billy. Todos sabemos a que llevó esta actitud un tanto caprichosa y egocéntrica.



Desde el Mellon Collie, los SP siempre fueron un grupo contradictorio desde todos sus frentes, y este concierto fue exactamente eso, un concierto en el que no sabes si decir si fue bueno o malo. Vamos a ver, ¿cómo es posible que haya un playback? ¿es esto la Teletón?. Por otro lado, la versión de Ava Adore fue brutal, impecable, mejor que en estudio casi. Continuando, ¿por qué cantar una canción intima como To Sheyla y ponerle un toque bastante mediocre de acompañamiento? si parecía una balada mexicana eso. Por el contrario, las versiones de Heavy Metal Machine y Stand Inside your love estuvieron poderosas. Tampoco me convence que inicien un show con ese ícono noventero llamado today y luego suban y bajen al público intercambiando clásicos con meras canciones casi intrascendentes. Pero igual Zero, Tonight y demás clásicas me dejaron exhausto de goce.

Y poniéndome más jodido, no esperaba que Billy haga la cosa de la bandera.

Mi teoría es que esta cansado de no darle al clavo. Lo que hizo luego de los Machinas estuvo bien, pero nunca lo devolvieron al lugar incuestionable que tuvo en los noventas, y así se halla en una posición de creerse un genio incomprendido que se puede dar licencias de todo tipo en vivo o en estudio, desde hablar discursos fuera de lugar, hasta presentar setlists desafiantes y de orden poco ortodoxo. Pero por eso siempre me agradó Corgan, porque a pesar de intentarlo, nunca se adapta a nada, siempre esta inconforme y no posee una pisca de carisma. El buen Billy.

Creo que así como sucedió, convocó a una audiencia impecable que hizo todo lo que pudo por disfrutar del show (disfrutándolo al fin) y apoyó a la banda. Esta vez sí fue respetable y trató de comunicar su cariño aunque sea a veces diciéndole “pelao”.

¿El resto de la banda?. Baterista digno sucesor de Chamberlin y bajista rica. El otro guitarrista demasiado bajo perfil.

Ya esta, la próxima vez que escuche a mis queridos Smashing será sin duda en alguna sesión tranquila con Adore o bien algo más nostálgico tipo Aeroplane flies High. Siempre en estudio, no en vivo. Para mi ellos siempre serán los mejores imperfectos,


PD: Impecable lo de Stereophonics.

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24 octubre, 2010

Los Planetas en la Riviera - Madrid 15 oct 2010

Foto: Rolling Stone


Como un as del destino, mi grupo español preferido se presento finalmente en Madrid 2 días antes de que me vaya de esa ciudad. Los estuve esperando por los 6 meses que estuve ahí, y de hecho ya había perdido la esperanza de verlos, hasta que una mañana me llego por Twitter que los granadinos estarían presentando su disco del 2010 "Una Opera Egipcia" el 15 de octubre. Naturalmente esta noticia me hizo saltar del asiento. Eso era como una despedida, sin exagerar. Una a la altura de lo fantástica que había sido mi experiencia europea que desde el inicio conto con conciertos de primera línea como el de Sonic Youth y Stooges, pasando por los festivales europeos todos ellos reseñados en su mayoría en este blog. De manera que la presentación de Los Planetas era el colofón ideal para esta linda experiencia.

Lo primero que hice fue decirle a la Bea para ir juntos, pues habíamos sido compañeros de algunos otros conciertos y a ambos nos gustaba la banda, ella como española creo que no se esperaba que alguien que viene de Sudamérica pueda tener tal afición por una banda que no es especialmente famosa fuera de España. No solo acepto ir, sino que gentilmente compro las entradas ella misma. Extrañare Madrid.

El disco "Egipcio" muestra a una banda que ha emprendido una ligera incursión a sonidos pegadizos y casi alegres sin dejar de tener la base planeta que los hizo merecedores de apodo de reyes del indie español. Es decir, sonido plano, guitarras densas y las vocalizaciones sutiles tan criticadas de Jota. Si antes Los Planetas hacían rock nostálgico y enérgico, ahora lo siguen haciendo pero añadiéndole estribillos contagiantes que denotan un gusto quizá nobel de la banda por sonidos tradicionales de España y Latinoamérica.

El teloneo de los también españoles Punsetes estuvo muy bien, precisa para la fanaticada planetaria. No los había escuchado (salvo la que te manda a que te den por culo) pero ya me pondré en busca de algo de su material.

Los Planetas salieron a tocar, con un sonido impecable, habían también un par de pantallas laterales que ponían imágenes bastante prescindibles (en directo no se les puede pedir demasiado a estos tipos) y la gente estaba lista a celebrarles cualquier cosa pues es impresionante el cariño que se ganan estos tíos por donde pasan. Básicamente el concierto lo dividieron en 2 partes: La primera, una combinación regular entre el disco a presentar y el gran disco predecesor "La leyenda del espacio" cosa que me gusto bastante. Esta demás decir que se corearon con entusiasmo temas como Soy un pobre granadino, corona de estrellas, señora de las alturas, si me diste la espalda, entre las flores del campo y alegrías del incendio (esta ultima rolaza mas al estilo de los viejos Planetas, esos que cantaban a la Hermana pequeña). La segunda parte fue un regalo para que todos la pasáramos bien. Clásicas como De viaje, Santos que te pinte, La caja del diablo y Pesadilla en el parque de atracciones hicieron que los hiciéramos volver hasta 3 veces (es probable que todo estuviera preparado para eso pero...) y al final fue un concierto bastante bueno para el nivel en directo que suele presentar la banda. Se entiende por que no se habla de un concierto genial, inigualable, impresionante o ese tipo de cosas.

No parece una banda que aspire a mas de lo que ya tienen ganado, parecen satisfechos siendo famosos en un plano bajo por donde se hable español. Sus discos no varían demasiado y en vivo no se esfuerzan por complacer aun cuando saben que con solo tocar un repertorio adecuado le harían el concierto de sus vidas a sus seguidores mas constantes. Así son algunas bandas, imperfectas en muchos sentidos pero que en cada trabajo en estudio mantienen una sinceridad inalterable que al final es la que llega a capturar respeto y cariño. Quizá piensen que menos es mas, quizá no se les ocurra otra cosa, al final mientras sigan componiendo pequeños himnos todo ira bien, y si incluso esto no puede ser, siempre habrá oportunidad de escuchar Un feliz día o Mi hermana pequeña y desear ver a estos tíos comunes y corrientes haciendo en directo lo que mas nos gusta un ruido agradable.

Luego nos fuimos con la Bea a hacer lo que mas nos gusta, beber cañas y vino.

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10 octubre, 2010

U2 - estadio olímpico de Roma - 8 oct. 2010

Para una banda como U2, existen desde hace unos 15 años opiniones divididas. Realmente debería existir un contexto en el que se les pueda llamar grandiosos, pues los tipos desde tal ángulo imaginario (y no valido desde el punto de vista de la minoría critica) son los mejores.

Quiero decir, la faceta meliflua aparecida en los noventas, criticada por esta minoría mencionada (incluyéndome), pero explotada sin remordimiento por la banda, no sabemos si de puro fresco, o es que realmente les nace, es en su pobreza artística, grandiosa al mismo tiempo. La banda escribió en una buena época with or without you, luego hicieron one, y luego básicamente se dedico a hacer copias baratas de las mismas, bajo el pretexto dudoso de lo social y humanitario. El asunto es que en vivo, lo que la banda presenta es de tal calidad en conjunto, que son validos los elogios como las criticas, pero es mezquindad pura pensar que lo ganado en el rostro de los asistentes, es meramente proporcional a la pomposidad de la performance.

Interpol se pone de ejemplo. Gustándome lo que me gusta esta banda (si no iban ellos, yo no iba) dejo demostrado que nunca será una banda grandiosa. No supo tener el temple y personalidad que estoy seguro siempre tuvieron los irlandeses. Su actuación para mi pesar fue mediocre y débil, probablemente fueron devorados por aquel monstruo formado por la unión de las 60 mil personas y aquel gigantesco escenario circular, que mas parecía la edificación de los egos de Bono y The Edge. Es aquí, en esta faceta, que U2 siempre fue generosa, y eso vale mucho. Es que vas a decir lo mismo del escenario de The Wall para Pink Floyd?.

Luego del teloneo de Interpol, estaba molesto con la gente, con el horrible sonido que llegaba a la tribuna (por la que había pagado un dinero incomprensiblemente caro para lo lejos que estaba), y molesto con la banda también. Estaba listo para echarle la culpa a Bono, ya sabes, lo usual, lo fácil, lo obvio. Pero el inicio de Beautiful day , la perfección visual del escenario, la gran actitud de la banda, la puta guitarra de The Edge (ese inicio de where the streets have no name fue casi escalofriante) y el setlist pensado para gustar, todo eso fue imbatible. Claro, los momentos cansinos de los monólogos de Bono, con ese fondo melodramático infaltable; la pretenciosa unión Irlanda - Italia hecha con papeles entregados a las tribunas, o el publico mismo con esa sencillez desconcertante; son puntos que definitivamente desmerecen. Con todo y esto, fue un buen concierto, vamos, fue un excelente concierto.

De todas formas, si te quieres centrar en el discurso político y sentimentalón de la banda, y pretendes olvidarte de los inconfundibles riffs de sunday bloody sunday; o ni siquiera te excitan las líneas de bajo de new years day en vivo, o por ultimo piensas que In a little while es básicamente un caramelo de 10 céntimos, entonces lo mas probable es que tengas un problema personal con la banda. Lo que a mi me queda claro, es que 70 mil caras de satisfacción, es un trabajo que pocos consiguen tener y mantener durante el largo trayecto de 30 años.

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29 septiembre, 2010

Berlin Festival 2010

5 y 6 agosto 2010

Cruzando ciudades con conciertos, salió la buena oportunidad de juntar la famosa Berlín con Fever Ray, Fatboy Slim y Tricky. No lo pensé mucho, y le di click al botón de “book ticket”.

Fui solo, por lo tanto habría que ir a la aventura de conocer gente nueva en el hostel, en la calle, o bien en el concierto.  Y no sería difícil pues esta capital enorme y rica, contiene gente que es en general cordial y que habla al menos un poco de inglés, además me había alojado cerca del lugar del espectáculo por lo que los huéspedes éramos en su mayoría visitantes ocasionales llamados por el festival.  Me gustó Berlín, hay mucho que se puede hacer, variedad y comodidades, y si se hace el recorrido sobre bicicleta se disfruta aún más, pues esta ciudad esta completamente adecuada para su tránsito. Los teutones en cada esquina de su ciudad principal demuestran que se recompusieron de sus cenizas tan rápido como cayeron en ellas.

En un punto de mi visita, tocó el turno de enrumbar al festival, realizado en el viejo aeropuerto de Tempeholf, el que según una guía turística de dudosa credibilidad, es usado actualmente para “fiestas techno”. La impecable red de trenes S-Bahn, a veces viejos, a veces nuevos pero que ruedan al fin, me condujeron hasta ahí, pero como no estaba con mucho tiempo en la ciudad, y no me había familiarizado lo  suficiente, me perdí un poco. Luego de llegar al fin y dar un par de vueltas buscando la entrada, me di cuenta que LCD Soundtystem ya estaba sonando. Probablemente acababa de iniciar el show y yo debía apurarme. Lo hice, hasta que llegué finalmente a la entrada del recinto, sólo para encontrarme con una enorme cola de personas esperando entrar. Eso resultó como un balde de agua fría que terminó con mis posibilidades de ver a James Murphy con la calma que no tuve en el Rock en Seine. Peor aún, quizá ni lo vería en absoluto. Lo que era claro era que nuevamente llegaba tarde un show.

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Entré y el show llegaba al final, me lo tomé con calma, decidí caminar un poco, ver la situación, ir por una cerveza y acomodarme bien para ver a Editors, de quienes no soy devoto pero han hecho música que es perfectamente llamativa para vivir en directo.

Su show estuvo bien, la banda tocando sus canciones conocidas, prácticamente una tras otra. Es decir, un concierto sin complicaciones, dándole a la gente lo que quiere oir. Yo de ellos sólo he escuchado el álbum An End has a Start (recomendado por un vendedor empeñoso de las galerías Brasil cuando aún compraba), de manera que reconocí varias canciones.  La banda cae bien, es cumplidora, su batería golpea muy bien y la gente estuvo agradecida con todo eso. Fue un show decente, a la altura de una banda que no aporta nada nuevo, pero que se deja escuchar.

Me marché antes de tiempo. En el Hangar del aeropuerto se empezaba a acomodar la juventud alemana de ropas y cabellos coloridos, manadas muy parecidas a las parisinas, pero con unos centímetros más hacia arriba, listos y ansiosos todos de ver a Fever Ray (Karin para los amigos) desarrollando “on-stage” su papel particular que todos conocemos. Yo debía estar ahí, en buena posición, quizá y así le podía ver el rostro a esta tipa misteriosa que me gusta tanto.

No me equivoqué cuando supuse que eso estaría lleno, lo estaba y habría que deslizarse entre la gente con cierta frescura para encontrar un buen sitio. El hangar en su calidad de local cerrado funcionaba a la perfección para la presentación de la sueca: oscuro, cerrado e íntimo. Cosas que no se suelen encontrar en un festival. Cuando luego de un largo intro de burbujeos y rebotes sonoros, a la hora pactada (puntualidad europea imbatible) inició If I had a heart, unas 4 mil personas dentro del recinto estaban completamente al tanto de lo que haría esta mujer y su conjunto de seres raros que tenían el trabajo de músicos.

Karin mantuvo un movimiento pendular leve y gracioso durante todo el show. Con una máscara enorme que jamás se quitó de encima me mostró una imagen de mujer que nunca había visto en escena. Como un duende grande cantando que tenía una voz muy particular nos dejó a todos con la impresión de que algún momento se quitaría todo aquel disfraz y mostraría la humanidad como nuestros cerebros están acostumbrados. Nunca sucedió.

La banda también era rara. Tipos que se movían cual engendros de historias medievales. Todos calvos y con cráneos en punta, sostenían todo el aparato Fever Ray sonora y visualmente. Por último, un grupo de lámparas tenues que alumbraban a la banda por detrás, lásers y mucho humo que nunca dejo verles los rostros, terminaron por redondear este escenario casi macabro tan novedoso para muchos de nosotros.

Fue un buen concierto por ello, por la congruencia. Por esa propuesta visual, tan acorde con la imagen que siempre proyectó Karim desde los tiempo de The Knife. El público estaba con todos los sentidos en el show, no hablaba, sólo escuchaba y movía el cuerpo hipnotizado por esos sonidos e imágenes frías, por esa expectativa de que algo podía suceder de pronto, por los amagos de baile que los integrantes emprendían alternadamente en todo momento

, Yo estaba satisfecho con aquello, después de todo, el setlist enterito perteneció al único y genial disco debut de la banda y todo se prestaba para su completa absorción en vivo. En un momento me sentí en medio de un ambiente que mi mente comprendía bien. Entendía cómo sonidos que en otros lados pasarían completamente desapercibidos, o incluso asustarían un poco. Aquí, en este ambiente (donde alguna vez se procreó algo llamado Krautrock) encontraban un eco en la obscuridad e individualidad. 



Ello terminó poco más de la medianoche. Había que esperar unas 3 horas para ver a Fatboy Slim en el mismo escenario. Pronto encontré un buen sitio para hacer hora en otro rincón del festival. La fiesta silente. Aquella en donde al pasar tu observas a los bailantes con audífonos puestos y tu te ríes de ellos, pero cuando te los pones te pones a bailar tanto o más que ellos. 

Luego de bailar, joder con la gente ebria, y pasarla bien casi 2 horas con esos Senheisser puestos, vi con incredulidad en una pantalla un anuncio que decía que el show de Fatboy era cancelado porque el hangar estaba fuera de servicio, “sorry for inconveniences”.  Al dirigirme al hangar, lo único que vi con pena era que la gente, molesta, lanzaba de todo al escenario. Una conversación con el sonidista fue terminante, no habría ese concierto. Así que habría que irse a casa.

Se supone que esto fue un tema de seguridad. Se calculó mal la capacidad del festival, el hangar era cerrado, Fatboy era Fatboy, el loveparade pasado, etc, etc. Lo único que pienso es que todo eso bien pudo evitarse si hubieran puesto a un artista tan importante en un escenario abierto, como lo era el escenario principal del festival (donde tocaron Editors). Algo no cuajó bien pero no había nada que se podría hacer.

Al día siguiente, en ese mismo fallido hangar saltó Tricky a escena y nos hizo un concierto ascendente. Tanto que al comienzo la gente se empezó a retirar. Por lo que no me quedó claro si es que o bien empezó mal, o bien no tenía muchos seguidores. El ex Massive Attack, torso desnudo, calvo pero con mechón colgante, mirada maliciosa y un poco retorcida, hacía lo que le daba la gana en escena. Tampoco era un experto en ser agradable, gracioso o llamativo, era en realidad un ser enajenado y extrañísimo, tanto como lo había sido Karin un día atrás en ese mismo espacio.

Lo acompañaba la linda morena Martina Topley, vestida como para ir al instituto pero guapa al fin. Juntos tocaron en poco mas de una hora, canciones que muestran que hacen música a veces algo difícil de oír en disco, pero que en vivo si que son un disfrute. La energía del dúo, su imagen entre agresiva y tímida, y su estilo que baila entre el metal, hip hop y down tempo, son otro acto que necesariamente había que apreciar en este festival. Todo terminó con un par de canciones que nunca había escuchado pero que sonaron tan fenomenales como escuchar cualquier parte de aquel pedazo de sensualidad hecha disco llamada Maxinquaye.  Bien aquello.

Además de este par de buenos shows comentados, y salvo la gran falla de Fatboy Slim, el festival tuvo cosas a resaltar: los souveniers alternativos, la comida y variedad de tragos, las fiestas pequeñas, la decoración general bastante trabajada y los sitios de descanso que aparecían regados a lo largo del aeropuerto y que nos se limitaban a ser solamente bancos o sillas. Todas ellas buenas ideas para otros desarrolladores de festivales. Esperemos.


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22 septiembre, 2010

Rock en Seine 2010 – París

27, 28 & 29 Agosto 2010


Esta vez el festival era en una ciudad famosa que hay que tomar tiempo para descubrir, París. Y sin embargo en esta oportunidad nuestro tiempo no nos daba para hacer aquello. Pues los 3 días que estaría en la ciudad de la luz los tendría que dedicar prácticamente al festival. De cualquier forma, el mismo lo valía.



Fuimos con la Bea por esa aventura musical, llegamos el jueves en la noche, y el viernes, después de tomar un rico desayunito, con conversa masticada con el mozo incluida, nos fuimos en busca de un poco del aire e imágenes de la ciudad, en un plan de visita relámpago; es decir: una foto aquí, otra ahí, tomar el metro y de inmediato al siguiente punto. No es la mejor forma, pero no quedaba otra. A las 2pm ya estábamos saboreando un riquísimo pescadito en un restaurant de lo más normalito. Luego comprendería que los franceses cocinan magnífico. El pescado no es “maligno” como en Perú, pero es exquisito en otro estilo, más suave y menos condimentado.

Luego de ello, partimos rumbo al lugar del concierto. Calculamos mal, pues entre el metro, la caminata buscando la entrada, la cola de ingreso, la pulsera y la cerveza inicial, llegamos al primer show: nada menos que los Band of Horses iniciarían la experiencia. Lamentablemente ya estaban sonando cuando al fin nos colocamos, y tampoco estaban sonando demasiado bien. Eran las 4 de la tarde y la cosa recién empezaba a coger ambiente, pero muy de a pocos. Tarareando un par de canciones y lanzando uno que otro comentario sobre la banda y el ambiente lo empezamos a disfrutar cuando de pronto Ben Bridwell dice “thank you so much guys, see you soon”. Habíamos presenciado 5 canciones y se largaron sin más. Digo, en total debieron haber tocado unas 8 o 9 como máximo, y nosotros básicamente nos perdimos medio concierto. Ese fue un mal inicio, si hubiera sido una banda menor hubiera podido aguantarlo bien, pero era BOH!.

Me quedó esa pequeña mala sensación de haber visto a una de mis bandas preferidas y más esperadas dar un concierto bastante mediocre y corto. Pienso que la idea de tocar en un festival, de día, y con el sol en la cara, tranquilamente les hinchaba las pelotas y no se dieron ni al 50%.



Skunk Anansie realmente nos pateó el trasero. La Bea a quien le resbala el nu metal, quedó impresionada de la energía de la morenaje. La potencia y efectividad de la “pequeña” banda también nos tomó por grata sorpresa, pues sonaban demoledores. De rato en rato podía apreciar en el rostro de la enérgica vocalista, el rostro de quien esta acojonado, impregnado de esa actitud incansable del artista que lo deja todo en el escenario durante poco más de una hora. Realmente fue un excelente show el de esta banda, que por lo demás, no habrá hecho grandes discos, pero ha dejado buenos singles para la escucha, sobre todo aquellos que son un poquito más íntimos. Ahora si empezaba el festival!



Me fui a ver a Cypress HIll yo sólo, que mi compañera prefirió a los Kooks (a quien hasta ahora nunca he escuchado). Una buena masa humana se congregó a ver a los latinos hacer su buen hip hop que los tiene de caseritos por todo el mundo hace 20 años. Una masa en algunos casos demasiado joven y ajena para tanta onda marihuanera y de barriada que proyectan los tipos estos. Pero que al fin de cuentas disfruta de sus eficaces beats,

samples, percusiones y silencios que han sido siempre bien escogidos por el viejo Dj Muggs. Así como el cantar cortado característico de B-real.

Insane in the brain, wanna get high y demás rolas sonaron hasta el rio Sena de una manera poderosa (y sabrosa), la gente del festival recién aquí empezaba a mover el cuerpo pues se ponía de noche y los ritmos empezaban a calentar las cinturas. Canciones, corillos, bromas, y esas cosas que motivan a la audiencia se hicieron presentes. Estuvo bien este show, y me dio gusto saber a la banda con popularidad aún vigente, al menos en vivo. Al final de todo, luego de que las francesas muevan un buen rato el rabo, el mensaje de “do you wanna hit from the bong” debió quedar dando vueltas sobre mucha de aquella juventud.



Luego se hizo la noche. Reunidos nuevamente, comiendo y bebiendo, elegimos (o mejor dicho, elegí) a los Black Rebel Motorcicle Club quienes dieron un show de lo más plano que te puede sugerir su música. O sea, un disco como el homónimo esta compuesto por unas 6 canciones memorables, pero el resto tranquilamente son olvidables (algo así como lo que pasa con la mayoria de discos de Sonic Youth). Entonces, ver un show de ese tipo de canciones, con músicos que no hacen mucho en escena y con muchos contraluces que no les dejan ver los rostros, es tranquilamente aburrido para la mayoría. Sin embargo pienso que fue un buen show, al final de cuentas el espíritu de la banda como se la conoce estuvo arriba, y no había que esperar más que aquello. ¿Recuerdas el show de Jesus and Mary Chain en Lima?, pues fue similar. Aunque con un juego de luces y sonido bastante superiores.

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Pero andábamos ya un poco cansados, teníamos unas 6 horas de festival, aparte de la caminata matutina, y decidimos por ello pasar del concierto de los Blink 182, para agarrar buen sitio para un concierto que estábamos esperando mucho: Underworld.

Sobre este maravilloso show, el mejor del viernes para mi gusto, sólo puedo concluir que esta banda electrónica es la que más conoce sobre el escenario. Juntar esas canciones de tan buen sonar (porque Underworld siempre ha sonado así) con los excelentes efectos visuales que acompañan todo los momentos de la banda es justo, justo, lo que este tipo de música necesita. Ni siquiera Orbital logra tal equilibrio. Para mí ha sido el mejor show electrónico que he visto.

Es un buen punto para mencionar el tremendísimo sonido que estuvo armado en este impecable festival, con esos arrays colgantes bien equilibrados y esos moustrosos bajos delante de todos, esos beats fueron machacantes… y yo si pudiera seguiría a estos pa’ donde vayan.



Este dúo de canciones que se viene es mortal!



Nos fuimos cansados pero aún bailando…

Volvimos al día siguiente, sábado, pero esta vez decidimos ir más tarde, pues, había que conocer París joder!

Pero pasamos de Stereophonics, pues la banda esta bien pero, lo dicho, queríamos tener más tiempo.

Jonsi fue elegido por ella y lo fuimos a ver. El tío fuera de Sigur Ros básicamente hace cosas similares. Esta vez tuvo problemas con los visuales y sintetizadores y tuvo que hacer un show prácticamente acústico que tampoco es que lo desmereciera mucho, pues pudo capturar la atención de las 5000 personas que también eligieron verlo. Estuvo bien, pero había que irse rápido pues los Queens Of the Stone Age tocaban al lado y ahí sí que iba a ir mucha gente. Lamentablemente no nos equivocamos y cuando llegamos 20 minutos antes, ya estaba prácticamente copado. Pero desde donde estuvimos, sin verlos mucho salvo por las pantallas laterales lo disfrutamos igual.

La banda, aparte de ser implacable arriba, tiene canciones que gustan hasta a quien no le gusta. Los Queens tienen el equilibrio adecuado para sonar convincentes tanto en tu casa, como en un gran concierto. Insano fue aquello.

Simplemente mira este video. (esto se baila eh)



A LCD Soundsystem ibamos necesariamente a llegar tarde, no había otra, además de ello debíamos salir temprano para lo que seguía. Entonces sólo pude verlos tocar unas 4 canciones de lo más simpáticas pero al mismo tiempo demasiado sencillas para una presentación en vivo de una banda tan importante como esta. No puedo entender como James Murphy no se interesa más en presentar un juego de visuales algo más llamativo (en Berlín pasaría lo mismo 2 semanas después), pues de hacerlo, considerando la vitalidad de sus canciones, su show tendría que ser de aquellos que te quedan en la cabeza por un largo tiempo.


Lo siguiente y último de la jornada era nada menos que una de mis bandas favoritas de siempre: Massive Attack. Estábamos cansados pero nos aseguramos de ir adelante entre la muchedumbre que se había aglomerado desde buen rato atrás. Hay que decir que este festival jaló muchísima gente y costó realmente el tener buenas ubicaciones. Lo conseguimos para este show, pero nos costó casi una hora de espera (y perdernos casi toda la segunda parte de LCD).

Y finalmente, luego de esperas impacientes de la gran fanaticada reunida y bulliciosa, el colectivo inglés se hace presente, Robert, Daddy G, Horace Andy y Martina Topley salen a escena (en realidad de forma gradual) y hacen una intro de bajos salvajes que tendría que haber dejado sordos a los vips que estaban al lado de las torres graves. Impresionante. Luego vendría un show más bien irregular, y digo esto pues la banda presentó canciones que no terminaron de sonar bien como Teardrop o Rising Song (hablando ya a el nivel de una banda perfeccionista en sonido como lo es MA). Salvo eso sí, algunas excepciones notables como Safe from Harm y Angel que tuvieron finales espectaculares.

También hay que decirlo, el setlist no fue de lo mejor (¿será porque era París?). Pero de todas maneras, la banda hizo lo suyo, la noche se prestó bien, la gente los adoraba y estuvo bien al final. Sólo que siempre te queda la sensación de que te podías morir de felicidad ahí mismo si se hubieran dado todos los elementos.



El domingo llegaríamos entusiastas para cerrar el festival. Luego de haber conocido un poco más la gran ciudad a nuestro estilo y ahora si pudiendo ingresar la cámara de fotos encaletada por ahí. Ahora sí, temprano, sin colas, y más cancheros nosotros (y el festival mismo) estábamos listos para decir adiós París.

El turno era de Eels. La banda del atormentado Mr E. A ambos nos gustaba su sonido, siempre ingenioso y talentoso al momento de entregar discos que al final parecen hablar de lo mismo. Estábamos muy cerca del escenario, pero igual estaba bastante llena la cosa. Al salir la banda, tenía un look entre ZZtop y cantante jamaiquino. Eran una cosa de locos aquellas barbas. Pero al final de cuentas, todo era parte del show. Luego la música sonaría bien, haciendo alarde la banda de un abanico de estilos que técnicamente dominaban y que ahora preferentemente tendían hacia el sonido de carreteras estadounidense típico. Músicos diestros y experimentados hacían buena música arriba pero otra vez no nos quedamos tan satisfechos del setlist. Además de que algunas versiones eran canciones completamente diferentes a la original. Beautiful freak cambió de ser una canción tierna, a ser una canción que tranquilamente pasaría desapercibida en un disco menor. Otra vez me quedó la sensación de que esas cosas deben pasar a menudo en ciudades tan a la vanguardia artística como París. La banda que siempre me sonó a noventas, se escuchó a dos miles ahora. De todas maneras, la combinación de recien llegados, energías nuevas, banda diestra y cervezas en mano, nos hizo disfrutar en cierto grado el concierto. En especial y mucho de esta canción That look you give that guy … hermosita


Uno de los platos fuertes era sin duda, Beirut. Con la experiencia necesaria nos fuimos para adelante entrando como alfiles por entre la muchedumbre como se pudo, hasta alcanzar una posición aceptable. Eso estaba lleno, mucho de chicas que veían en Zach Condon una especie de ídolo juvenil indie y con talento, del cual podían enamorarse con relativa comodidad tanto por su imagen límpida como por su voz conmovedora.

La cosa planteada así, estaba para que la banda saliera y arrasara con las 15 mil personas al frente. Cosa que por supuesto sucedió. Y digo por supuesto porque las canciones del Gulag Orkestar (tocadas en su mayoría) combinadas con una buena audiencia, un cantante carismático y un notable sonido no tiene otra opción que meterse al público en el bolsillo desde la primera canción.

Lo disfrutamos, y fuimos testigos de cómo un norteamericano escoltado por una banda noble, le daba a los europeos una hora y media de un poco de su música tradicional y conseguía que la amaran quizá más de lo que lo harían si Beirut no existiera. Notable Beirut, notable.



Ting Tings
tendría algo que sería fijo: un setlist conocido. Con sólo un disco en su haber (pero vaya disco) y con uno nuevo recién saliendo del horno, ese concierto iba a ser pop del mejor, con la única opción posible de disfrutarlo. No conté con que Katie White tenía menos carisma y dominio del escenario del que parecería cuando escuchas el álbum. Y es que algo fallaba con los TT en vivo. Cuando escuchas su sonido en el disco, tu mente se hace la idea de que en vivo son vitales, hacen buenos visuales, incitan al publico a la diversión, payasadas y cosas así, es pop, sabes a lo que me refiero. De todo ello sin embargo, solamente lo primero se dio. Luego su show pasó a ser una sucesión de temas tocados con una contundencia más bien irregular pues a veces sonaban muy ricos y otras veces se les escuchaba sin cadencia. Hay que considerar que al ser sólo 2 integrantes, siempre con instrumentos en mano, más unos sonidos de soporte, la carga de responsabilidad de manejar a la audiencia pop, manteniendo un sonido potente y continuo, resulta bastante pesada, y de hecho siempre fue manejable sólo por esos que han nacido para estar ahí arriba (más una buena y nutrida banda de soporte). ¿Debe ser complicado no?


Al final, dando una opinión de fan egoísta y ignorante diré que fue un concierto regular nomás.



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Saltamos con pena de Roxy Music porque lo que vendría con Arcade Fire tendría que ser: tres cuartas partes de festival en ese escenario.

Medio estresados por el tiempo, nos dirigimos, Heineken en mano y vejiga vaciada, a colocarnos una hora antes del inicio de ese show. Ya habrían unas 2 mil personas, la mayoría pegada adelante en grupos sentados. Supimos que los veríamos al menos desde unos 25 metros y con eso cerraríamos el festival sin estar en ningún concierto en primera fila, sencillamente era imposible.


Debo decir que Arcade Fire me tapó la boca y con triz encima. Los 10 músicos en escena hicieron sin duda alguna, el mejor concierto del festival. La gente no los podía amar más, y ellos no podían sonar más genial. Simplemente al salir, ni siquiera me dieron tiempo de decir “y bien nenes, muestren lo que tienen”. Que reventaron todo con una canción nueva que sonó notable Ready to start.

Sólo con ese inicio me dije “mierrrda” !

Y luego, y sin bajar un pelo miserable, le siguieron canciones de los 3 discos, la gente andaba loca, y la banda sonaba tan bien que cualquier canción era para enamorarse ahí mismo. Encima se rotaban entre ellos, tenían energía, verlos bailar motivaba y el sonido golpeaba como dios manda. Todo fue casi perfecto. Lo único que le dije a Bea fue “me equivoqué, son los mejores”.


Y luego empezó la lluvia, y con ella la banda siguió tocando, hasta que no pudieron más, se fueron a esperar que amaine, y como ello no sucedía y ante los coros de la audiencia excitada llamándolos espontáneamente con el himno Wake Up, ellos salieron disminuidos, todos nos quitamos las chabusqueras y paraguas y como pudieron tocaron esa canción. Todo fue espantosamente brutal, aunque estaba claro que luego de ello se irían de inmediato (por puras indicaciones técnicas). Ello inexorablemente sucedió y la gente igual se fue contenta. Nos fuimos contentos (y roncos) habiendo escuchado unas 10 canciones intachables todas ellas y de ejecutar maestro. Que grandes estos canadienses, que grandes.



Conclusiones finales: un festival impecable, puntual (jodidamente puntual), sonido profesional a la altura, muchas opciones de diversión aparte de la música (souveniers, arte, pequeños escenarios, etc), comida variada (sushi y vino blanco incluidos) y claro esta: un line up impresionante sólo superado a mi parecer por el del Primavera Sound Festival de Barcelona (el Glastonbury no cuenta por estar en esa mierda de región llamada UK). Misión cumplida.

Dicen que Paris no defrauda, aunque nosotros lo hicimos de una forma alternativa, pues puedo constatar que es la pura verdad.

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21 agosto, 2010

Azkena Rock Festival – 2010 - Sábado


Realmente el nombre de Bob Dylan fue el único que me animó “en serio” para ir a esta festival. Si hacemos la comparación odiosa con el Primavera de Barcelona, definitivamente el Azkena sale perdiendo. Igual, yo quería ver al tío Bob, estaba bueno conocer el país Vasco y un viaje es un viaje. Así que sin pensarlo demasiado compré mis billetes de tren, mi entrada para un día de festival y me fui para Vitoria.

Vitoria es una ciudad no tan grande,  no goza de atractivos especiales, pero sí es ordenadita a más no poder. Tampoco es un símbolo español, ciudad de vacaciones o cosas así. Lo  que me hace pensar, como demonios hacen para realizar un festival de proporciones regulares (porque el Azkena lo es). Han llevado antes a Pearl Jam y ahora esta Dylan. ¿cómo?

En fin, todo bien con la ciudad, lo bares, los pintxos y lo verde. Cruzando todo esto con el mundial de futbol diré que la pasé bien y en paz. Sobre el festival, pues fui el sábado, había sitios de camping, mucho hippy, y esas cosas, pero todo muy, pero muy ordenado, un orden escandaloso diríase. “Hay que aprender cosas” pensaba para mis adentros.

El plan era simple, ir directo al recinto de Dylan con una hora de anticipación, y mientras llegaba ello, ver souveniers, discos, y esas cosas que nunca faltan en estos eventos. Y ver que sucedía luego.

No contaba con la lluvia, no pensé que llovería, normalmente no llueve en esas épocas ¿no?, digo, en Madrid no llovía, y finalmente si llovía pues que carajo, a mojarnos un pelin y ya. Por último hay gente que disfruta de la lluvia, no estoy seguro si yo también, y menos en un concierto, pero podía correr el riesgo. Francamente y por último me jodía tener que cargar mi paraguas.

Me planté en la audiencia con un vaso grande de cerveza y veía a unos músicos previos bastante normales tocando cosas country animadas, había gente con el cabello engominado y ropa a lo James Dean, habían chicas lindas, habían chicas de la old school, era raro, pero todo iba bien.  Entonces empezó la lluvia. 

No fue gran cosa, algunos se cubrieron, algunos otros nos mojamos, los previos finalizaron, la lluvia también y salió Bob Dylan. Para esto ya estaba yo conversando cosas con un dylanomano y su chica (quien estaba bastante olvidada por el tipo). El tipo estaba temblando de pura emoción de ver a su dios, y estaba algo trastornado en realidad, pero algunos datos rebuscados soltaba de cuando en cuando y sin que le preguntara: que esta canción es de este disco, que tiene mas de 70 álbumes entre compilados, que el Blonde on Blonde es el mejor, que estuvo 17 veces en España, etc. Arriba en el escenario, Bob Dylan, elegante con sombrero blanco, y su joven banda también sobria, se paseaban a sus anchas sabiéndose frente a una audiencia que lo aguanta todo, desde vocalizaciones increíblemente malas y borrachines, hasta una indolencia y despreocupación de quien no necesita demostrar o ganar nada más en la vida. No había “thank you”, no había “this song is ..”, no había nada, salvo las canciones.

Pero esas canciones eran suficientes, porque sonaron muchas del Blonde on blonde, del Highway, del Blood, del Desire, es decir sonaron aquellas canciones que hicieron que Dylan sea un indiscutible genio de la música de ya varias generaciones. Eso, que no es poco, era suficiente para todos nosotros. Y aunque esas canciones estuvieran desarmadas por las vocalizaciones cansadas del maestro, y aunque no fuese un gran concierto (incluso habiendo sido bueno en términos de los conciertos de Dylan), y aunque no le recomendaría  a alguien el verlo en vivo, estuvo bien asistir, al menos una vez en la vida.



Luego de Like a rolling stone y hacer una reverencia al público, la banda se fue para seguir girando interminablemente por el mundo, como desde hace mucho años. Y para nosotros la lluvia volvió. Pero esta vez en serio.

Tenía intenciones de ver a los HIves un par de horas después, pero con esa lluvia no. Resolví en irme, pero tendría que espera que la lluvia se vaya o al menos amaine. Empapado me oculté como muchos cerca del baño y desde ahí, mientras veíamos a Chris Isaak, y entre conversaciones surrealistas entre todos, los minutos pasaban hasta que el (buen) concierto de Isaak terminó, casi junto con la lluvia. Era entonces tiempo de irme, pero antes estaría bueno una chela. Y porqué no, ver un pedacito del show de los Hives quienes armaban tentadoramente sus letras H-I-V-E-S en el mismo escenario de Isaak.

Iba a verlos unos 10 minutos mientras se vaciara la cerveza y terminé queriendo más; iba a ver su performance calmadamente y terminé casi pogeando con la manada; me gustaba Hate to say I told you so y terminaron gustándome casi todas sus canciones. Es que estos tío son sencillamente espectaculares en vivo, hacen de brutos de manera que no sabes si lo son, o es su negocio pero igual terminas aceptando la oferta. Una cosa de dementes, pero con una puesta en escena exclusiva para ellos, y un equipo técnico detrás que hizo que la locura se consumara profesionalmente. El show terminó por ponerle el grado de emoción y sorpresa que me iba a faltar si me iba antes de ellos. En una palabra, un show DePutaMadre. Si van para Lima yo llevo hasta a mi sobrina pa’ vacilar con Main offenderrr.




Me fui a casa caminando, pensando en pocas cosas. Esta vez me iba tarareando algún par de canciones. El Azkena se había acabado para mi.

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