24 diciembre, 2009

Vince Guaraldi trio – A Charlie Brown Christmas

 

 

 


charlie

Italia - 1965

Este año ha sido un buen año, fuera de todo. Sigo aprendiendo cosas, y una de ellas es el valor de la familia. Y no es necesaria la navidad para expresar el cariño por ella, pero es un buen pretexto para reunirse todos y escuchar un mismo disco mientras se come paneton con chocolate. Navideño claro.

 


Este es uno de los buenos, jazzero, elegante y calmado, para escucharlo con el viejo mañana 25. ¿Por qué Charlie Brown? los detalles aquí y el link de descarga acá 

Una probadita aquí




Felices fiestas a todos y nos vemos el 2010!

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06 diciembre, 2009

Los Planetas – Unidad de Desplazamiento

 

 

 


planetas


España - 2000

Unidad de Desplazamiento es como vestir a un hippie adorable con un traje límpido en una sala lujosa y ordenada. Y es que su sonido lustroso y brilloso –que se acerca más que nunca a Mercury Rev- se sale algo de los demás trabajos de la banda, en general más caóticos y despreocupados.

Pero eso no significa que se pierda la esencia. Resultaría difícil enmudecer a Jota y amigos en su sentir. El hablar del amor, la existencia del ser y de lo que fuere que hablen estos tipos -que siempre tiende hacia esos tópicos- también se da aquí. Es una ración más del sonido planetario, nada se ha perdido, todo sigue en su sitio, ¿te gustó Súper 8? ¿Semana en el Motor de una autobús? entonces aquí estas invitado a continuar el viaje.

Por ahí Flotando sobre Loscos y Paseo en el parque abren, descansan y cierran el disco con una etapa instrumental tipo post-rock, novedoso en ellos. Claro, no son Mogway y sus tormentosos ataques sonoros, ellos hacen algo bastante cálido con silbidos y lluvias de otoño incluidas. Sin embargo estos ensayos vienen bastante bien con lo que probablemente tu te esperas cuando te enfrentas a escuchar a tus adorados granadinos.

Y luego lo de siempre, las genialidades económicas que siempre obtenemos de cualquier disco de los Planetas, como Santos que yo te pinté, tremenda canción tan enorme en emotividad como simple en estructura. Un buen día, un diario abierto, sencilla en letras como ella sola, Canción para ligar entre las demás. 

La imagen de la banda ha disco lo que su sonido mismo es,  un bajo perfil detrás de una obvia emotividad que se llega a conectar con alguna parte de tu ser. Quizá es la voz escuálida de Jota –que se desnuda algo más en esta placa-, quizá esos acordes de dolor, hasta el golpe batero puede tener culpa. Los Planetas ya son parte de nosotros.


Decarga

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21 noviembre, 2009

Drive-by Truckers – Southern Rock Opera


southern-rock-opera
USA – 2001



A los Driver-by Truckers les importa un carajo que su sonido sea completamente norteamericano, que sus guitarras huelan a carretera, que su nombre refiera a el típico camionero malhumorado de History channel, que sus canciones tengan todas el mismo riff guitarrero que ni siquiera es propio de ellos, y lo que es más fresco, que hayan hecho un disco doble con esa misma formula repitiéndose una y otra vez. Con todo eso son casi ídolos en su país y el disco es altamente bueno, En realidad es jodidamente pegajoso.



La historia contada en 2 partes –para darle la redondez al asunto- está llena de perlitas bastante típicas pero que siempre caen bien escuchar para quienes tenemos debilidad por unas guitarras y platos brillosos bien ejecutados. Así es, sus personajes se llaman, Wallace, Bob, Ronnie (fácil se me pierde algún Bob por ahí), quienes toman Jack Daniel’s, latean por Alabama y son borrachitos vagabundos haciéndole sombra a lo que todo buen macho americano debe preciarse, amar el rock and roll, el juego y la bebida. Es decir Southern Rock Opera dice directo, y sin dudar lo que quiere decir, y realmente esa honestidad combinada con eficaces arreglos orquestales es muy difícil de resistir. Y cuando digo eficaces quiero decir eficaces, ¿o acaso esa batería dura y llevadera junto a esas 3 guitarras perfectamente fusionadas son algo a poner en duda?. Hasta las voces tienen el timbre justo que todo yanqui –y no yanqui- quiere oír cuando se anima a sumergirse en este mundo de carreteras interestatales.


 


A veces te dices, diablos si ese riff es como el de la canción anterior. Poco importa, igual caes pegado a la nueva tramposa que te seduce y te vez pronto tamborileando el piso. En ese sentido este disco puede ser rockero hasta el ultimo toque, pero algo de pop también tiene.

Al final, si te gustan Eagles, Lynyrd Skynyrd, Neil Young o hasta Nada surf este disco te va a gustar si o si. Y ya poniéndonos menos matemáticos, hay que decir que este doble whisky sonoro al final convence y es uno más de los tantos buenos obreros modernos del sueño americano que quiere volver a sus raíces de donde alguna vez se desvió para su mal –según ellos-.

Pd: casi entra en mi lista
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07 noviembre, 2009

Unos audífonos para el Bus – Etymotic Er-6i

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cuando escribí esto hace medio año no tenía idea de que existiese la tecnología de los audífonos con aislamiento o cancelación activa  de ruido. Con los audífonos clásicos blancos del Ipod (esos que se ensucian todos los días) me negaba a subir el volumen para “escuchar mejor”. Tenía una especie de pena por mis tímpanos de hacerles eso, y prefería escuchar débilmente. Me veía así restringido a escuchar música que ya conociese y tratar de enfocarme en el débil sonido de los audífonos (hablando de situaciones ruidosas claro está) para poder decir que estaba ciertamente escuchando algo de música.

 

 


Me animé por mis primeros audífonos in-ear hace 4 meses, en un paseo por Polvos rosados. Cuando pensé en colocar esas siliconas en el canal auditivo no me agradó la idea por la obvia incomodidad que se podía generar, pero luego pensé que el aislamiento que pudiera darme tal material solucionaría mi problema citadino. Al fin los probé.


El resultado fue un par de tapones en los oídos que me hacían escuchar perfectamente mis pasos, voz y chocar de los dientes. Pero que también eliminaban en un porcentaje decente el ruido odioso de la calle. El problema principal sin embargo no era el escuchar mis masticadas o carraspeos, era que tal acercamiento al tímpano aparentemente hacia que el espacio sonoro disminuyera y como consecuencia la respuesta en altas frecuencias disminuyera penosamente. Como ese efecto de escuchar un parlante sin caja, sin su espacio de resonancia mínimo que da ese toque  espacial acústico necesario. Eso si no me gustó. Quise volver al agradable y descansado sonido de los audífonos del Ipod pero su nulo aislamiento ya no lo podía soportar más. Así me quedé con los Panasonic blancos de canal o in-ear y me acostumbré a ellos y su nueva curva de frecuencia de agudos achatados y medios algo chuscos. Tuvo que ser una cosa por otra.

Sin embargo buscaría algo mejor, algo que combinara lo mejor de ambos.


Pero como en nuestro querido y atrasado país, los vendedores de tecnología saben tanto de sus productos, como yo de cocina, el hablarles de in-ear, curvas de frecuencia y nivel de aislamiento, hacia que ellos se limitaran a decir que eran buenos audífonos porque eran Sony o cosas así. Peor aún era que no los podía probar por mi mismo. Así donde fuera, no tenía ninguna forma de saber que tal audífono que se veía interesante, fuera realmente lo que quería. Rápidamente me rendí de buscar.


Felizmente estaba Amazon y sus review’s. Buscando y buscando llegué a este par, al parecer tenía lo que buscaba, un gran aislamiento, mejor que mis Panasonic pequeños y una respuesta en frecuencia también algo superior, no como un over the ear, pero bastante aceptable para ser in-ear. La cantidad de buenas opiniones era inobjetable. Deberían de ser un buen par, a un precio aún razonable: $75. Los compré.



31DGMT1GNCL._SS400_                                                    Etymotic ER-6i

cuando llegaron a casa, no hice otra cosa que ir directo a la caja y abrirla con vehemencia. Los saqué, me los puse y… sonaban horrible! Lo tomé con calma, debía haber algo más.


Habían otros pares de eartips para ajustar al oído y asegurar el correcto “sellado” del canal auditivo. Cuando encontré los apropiados para mí, recién encontré la performance correcta de mis Etymotic Blancos. El sonido sin ser apabullantemente bueno, era aceptable. Mejor sin embargo era el nivel de detalle, algo sencillamente genial (ojo, subirle el volumen a unos earbuds

para ganarle a los ruidos externos jamás hará que se escuchen mejor), y el aislamiento como lo prometido era notable, casi un 80% del ruido aleatorio exterior. Eso era lo que necesitaba.


La prueba de fuego sería viajar en bus y ver que pasaba. lo primero que noté era que el precio a pagar por tan buen aislamiento era el aumento de intensidad de mis sonidos, mis pasos sonaban ahora como de un dinosaurio en la selva. Era bastante feo y habría que acostumbrarse a ello o bien no andar con ese par puesto (creo que optaré por lo segundo).


Los discos “bulleros” sonaron bastante bien, entonces me animé por discos más íntimos y sosegados, esos que jamás pude escuchar por encima de un motor de bus o de radios pésimamente ecualizadas. Así pasaron exitosamente Deerhunters, Destroyers, y Portisheads y con ellos aprendí que estos Etymotic están diseñados para sonar en la calle. Así han debido ser concebidos, y siendo más exactos, para la calle con el cuerpo en reposo, pues ciertamente el golpear del pie con el piso resuena directamente en el tímpano. ¿Y para la casa sirven? Para la casa habrán mejores pares.
Finalmente puedo escuchar discos nuevos mientras viajo en bus prácticamente como si estuviera en la tranquilidad de mi casa.



Review (valores subjetivos rango 1-10)



Aislamiento: 8 - Probablemente el mejor aislamiento pasivo que puedas encontrar en el mercado de audífonos para calle. 
Claridad: 8 - Como su web dice, prepárate a escuchar un nivel de detalle como no habías escuchado antes.

Respuesta en frecuencia: 6 - Para ser in-ear esta dentro del rango aceptable. 

Comodidad: 7 - Los oídos se acostumbran, aunque nada como unos earbuds
Durabilidad: 5 - El cable es demasiado delgado, se puede romper fácilmente.
Precio: 6 - Dentro de los audífonos de alta gama, es un precio razonable, aunque no deja de ser caro para el usuario promedio.

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22 octubre, 2009

00-09/V!!!!

 

 

 

 

 

  

Y aquí concluimos la lista y los 10+1 discos a continuación están ordenados dudosamente pero están. Todos son realmente buenos trabajos, imprescindibles diría.

Gracias a todos los que dan su opinión al respecto sea cual fuere, ha sido un trabajo jodido-satisfactorio el escribir esto, y ahí abajo esta el resultado, quedando pa’l recuerdo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10. Yoshimi Battles the Pink Robots – The Flaming Lips – USA - 2003

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El décimo disco de los testarudos Flaming Lips le dio un merecido disco de oro a esta banda empecinada en crear excentricidades musicales que no carecieran de humanidad. Y vaya que eran excéntricos, pues desde sus letras incomprensibles e historias coloridas, hasta sus arreglos repletos de efectos juguetones e instrumentos artificiales -una veces innecesarios otras veces geniales- pasando por sus actuaciones en vivo donde para Wayne Coyne era normal cantar con gallos y desentonos, los Flaming siempre fueron sinónimo de extravagancia. La banda frecuentemente utilizó de base melodías certeras que soportaran el riesgo de sus extrañas necesidades orquestales, y esa combinación le dio al disco ese sonido tan particular que coloreó rápidamente los vacuos mundos pop de la época. Con Yoshimi sonando, cautivado por los rincones de su sonido genuino, uno cae en la cuenta de que es un disco con vida propia.

 

 


9. Want One – Rufus Wainwright – USA - 2003

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La elegancia elevada de las canciones de este disco, a veces llenando el aire de ópera, a veces a puro piano cómplice, hubiera sido peligrosa por lo pretencioso -y quizá obsoleto- de su sonido, sino fuera por el talento compositivo y grandilocuencia vocal de Rufus Wainwright, su cantautor, amante de lo clásico y de lo bien producido. Want One posee una muy regular colección de canciones de alta emotividad, en donde la agradable voz de Rufus se compromete con el contenido de las letras, como quien ha vivido tales historias. Bien, eso no lo sabemos, pero lo que es seguro es que estamos ante un trabajo que transfiere de inmediato sentimientos al escucha, a tal punto que es mejor no tomarse el disco muy en serio pues la carga de algunos de sus temas puede resultar demasiado personal para algunos corazones predispuestos.

 

 


8. Turn on the Bright Lights – Interpol – USA - 2002

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Una afortunada unión ocurrió el 2002. Dos oscuras guitarras, perfectas en su ensamble mutuo encontraron un buen ensamble con la batería tosca pero rítmica de Sam Fogarino, el oportuno bajo de Carlos Dengler y la impertérrita voz de Paul Banks. Tal agrupación de elementos que separados hubieran pasado casi desapercibidos, se hizo llamar desde entonces Interpol y ha dado hasta la fecha 3 discos, todos de contenido parejo, pero este Turn on the bright lights, el primero de ellos, es quizá el mejor pues tiene grabado sin mayor miramiento lo primero y más crudo que la banda parió sin perder el sentido de la belleza opaca y seca. Conformado por buenas canciones, incluida la clásica instantánea Obstacle 2, la banda introdujo al público de vuelta a las oscuridades de finales de los setentas y de pasada Banks y Kessler pueden preciarse de haber tejido uno de los mejores trabajos segundo-guitarreros de todos los tiempos.

 



7. Kid A - Radiohead – UK – 2000

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No hay inicio de disco más pulcro que el que Everything in its right place le dio al Kid A. Los efectos maquinales que conforman por completo esa canción consiguieron desprender con éxito a la banda de su celebrado sonido conseguido por sus anteriores trabajos, para enrumbarla por una nueva era un poco más aislada del bullicio guitarrero. Así mismo, los vientos de National Anthem, los bajos de Disappear completely, las percusiones de Idioteque y el órgano de Picture Soundrack le otorgaron matices a su nuevo sonido en general más calmado, proveniente de una banda que había saboreado las estridencias de la fama, la misma a la que no tenían mayores intenciones de volver. Y así entramos al nuevo milenio con la certeza de que Radiohead aún tenía buenos rollos por desplegar, cosa que ciertamente ha venido haciendo hasta ahora. Hasta Ok Computer, ya se podían preciar de ser grandes. Con la concepción de Kid A ya pueden considerarse históricos.

 

 


6. You are the Quarry – Morrisey – UK - 2004

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De alguna fuente inacabable de inspiración lírica y melódica, de esas que muchos quisieran conocer, el Moz volvió a la carga con un disco rebosante de sencilla grandeza. Luego de varios años en los que no pasó demasiado con el gran cantante que por un tiempo había logrado superar la sombra de los Smiths y que ahora se pensaba casi exhausto, con este You are the Quarry entró nueva y sutilmente a escena para ir develando su contenido y conquistando corazones  por donde quiera que sonara. La temática fue la misma de siempre: relaciones, memorias, desilusiones, esperanzas, etc. Todo en formato de canciones de rock sosegado pero cargado, soportando la letra directa y filuda, especialidad de Morrisey. Este disco es el disfrute de un buen momento tras otro, y no sólo es un logrado trabajo, podría incluso competir por ser el mejor.

 

 


5. Rings Around the World – Super Furry Animals – Gales - 2001

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Con este disco puedes hacer esto: Cantar, bailar, alucinar y admirar. Me impresiona la forma en que una banda con cierto tiempo rodando en carreteras escénicas tenga todavía la frescura y desfachatez de crear un trabajo que suene como si fuera el debut genial de una banda prometedora y sólo por ese gran detalle, soy admirador de estos sujetos. Rings around de world es un de los discos más ricos que se puedan encontrar flotando en los ríos vírgenes y crecientes de la corriente indie. De principio a fin hay que ver como la banda va construyendo de la nada, grandes canciones todas llenas de matices diferentes entre sí, en sana intención de no parecer monótono ni pretencioso pero si original. Pero no todo queda en ser un despliegue de mosaicos caprichosos, también hay mucha efectividad en producir sensaciones de alegría o hasta euforia a través de sus canciones. La ambición que no suena a tal, los Super Furry conocen bien ese límite.

 

 


4. Discovery – Daft Punk – Francia - 2001

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Homework y Discovery fueron 2 discos que hicieron que Daft Punk sea un referente en la música dance francesa y mundial. Lo genial de ellos es que detrás de su propuesta sonora que posee efectos bastante raros, locos y hasta tontos; mezclando samples de música casi olvidada y llevando sus loops hasta repeticiones absurdas, el resultado logra ser muchas veces casi adictivo. Se sabe que Discovery es un trabajo que puede atraerte por el mega-hit One more time y que te puede desanimar del resto de su contenido a primera escucha. Los pocos que por alguna u otra razón siguen en la escucha del disco terminan amándolo por su particular estilo. Es un misterio el qué había dentro de las cabezas de esos 2 músicos con pinta de astronautas cuando lo concibieron así, pero hoy 9 años después ¡diablos 9 años! ya es un hecho que lo que consiguieron es un trabajo inolvidable. Personalmente, muy buenos recuerdos con este pedazo de música nómade y atemporal.

 

 


3. Turbopótamos – Turbopótamos – Perú - 2004

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El disco debut de los Turbopótamos fue suficiente para lanzarlos al protagonismo de la débil escena local. En realidad el éxito debió ser mayor pero la falta de difusión radial de la banda fue -y es- inversamente proporcional al apoyo que recibieron los algo similares y contemporáneos Arctic Monkeys en Inglaterra. Es decir, nulo por un lado, total por el otro. Lo bueno de ello es que de alguna manera este disco se salvó de quemarse rápido –especialidad innata de los programadores de FM- y aún hoy continúa sonando grande para quien le da la oportunidad. La frescura de la banda, desentendida de la movida musical, instalando su propio estilo logró componer un conjunto valioso de canciones pegajosas, ideales para ser disfrutadas en vivo. Su sonido se puliría aún más con el sucesor “No Love” pero es aquí donde se encuentra la selección más brillante de canciones que haya salido de una banda local en los últimos 10 años.

 

 


2. Person Pitch – Panda Bear - USA - 2007

panda-bear-person-pitch
Últimamente en Baltimore se ha respirado grandeza. Noah Lennox desarrolló su proyecto personal y de inmediato todos vimos quien era el chico más talentoso de los Animal Collective, odiosas pero inevitables comparaciones. Separado de la banda por un momento, el imaginario de Panda Bear desarrolló a sus anchas un disco que no se separaba demasiado del sonido animal, pero sí llegaba con maestría a cotas más altas. Good Girl/Carrots podrían ser lo mejores 13 minutos que el patentado sonido-Baltimore haya conseguido, y está incluido en Person Pitch. De todas maneras la soledad de Lennox se deja notar en vivo, pues solitario frente a su controlador y su voz limitada no es capaz de reproducir la complejidad ruidosa del disco y es entonces cuando sí se extraña el trabajo organizado del colectivo animal entero.

 

 

 

1. Is This It – The strokes – USA - 2001

the_strokes_-_is_this_it_a
El que debía ser un disco de garaje de onda retro harto simpático terminó siendo quizá el disco más importante de la década al liderar la corriente rockera que hiciera a un lado las distorsiones en las guitarras y la furia en los cantares para dar paso a un estilo más cálido y bailable. Los 36 minutos de este disco encierran una colección gloriosa de canciones intencionalmente trabajadas para sonar y oler a reciclado. Sin embargo, lo realmente fantástico es que a pesar de ese trabajo de producción inteligente Is this it finalmente suena tan sencillo y pegajoso que es difícil resistirse a sus encantos primitivos. Las canciones se pelean por ser la mejor del disco, tal es así que el super single inicial Last Nite NO es la mejor canción del disco. Personalmente considero que tal lugar debería tenerlo la inolvidable cancion-video Hard to Explain. Detractores tendrá, y muchos, yo me quedo con este disco por ser de contundencia capaz de cambiarte el ánimo y las tendencia musicales de la época.

 

 

0. Lateralus – Tool – USA – 2001

cover Lateralus 3

Schism fue el punto de inicio de mi relación con Tool. Aún recuerdo a Pedro Cornejo y su Distorsión presentar un mini especial de la banda, aquella que tocaba esa canción que rotaba algunas veces en Doble9. Ahí estaba yo, sentado, viendo los videos de extrañas animaciones soportando los oscuros y agresivos sonidos de la banda. El apego fue inmediato. Mayor sorpresa fue escuchar el disco entero, una obra de arte que trabajaba con los ritmos y energías con la madures de una banda en su mejor momento. Lateralus posee una riqueza y misterio dignos de generar un culto detrás, y aunque hoy después de 10 años, y habiendo ya escuchado a King Crimson y Yes, la batería de Danny Carey no me vuela el cerebro como antes, siempre recordaré el desconcierto que me causaba su genial tocar. En una época en que el metal era algo más masivo, Tool introdujo al mainstream una lección de cómo fusionar la rudeza sonora, la composición matemática y el ocultismo, y en ese sentido no he escuchado nada igual. En Lateralus, Tool se aseguró un lugar al lado de los grandes.

 

La lista completa aquí

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