07 noviembre, 2009

Unos audífonos para el Bus – Etymotic Er-6i

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cuando escribí esto hace medio año no tenía idea de que existiese la tecnología de los audífonos con aislamiento o cancelación activa  de ruido. Con los audífonos clásicos blancos del Ipod (esos que se ensucian todos los días) me negaba a subir el volumen para “escuchar mejor”. Tenía una especie de pena por mis tímpanos de hacerles eso, y prefería escuchar débilmente. Me veía así restringido a escuchar música que ya conociese y tratar de enfocarme en el débil sonido de los audífonos (hablando de situaciones ruidosas claro está) para poder decir que estaba ciertamente escuchando algo de música.

 

 


Me animé por mis primeros audífonos in-ear hace 4 meses, en un paseo por Polvos rosados. Cuando pensé en colocar esas siliconas en el canal auditivo no me agradó la idea por la obvia incomodidad que se podía generar, pero luego pensé que el aislamiento que pudiera darme tal material solucionaría mi problema citadino. Al fin los probé.


El resultado fue un par de tapones en los oídos que me hacían escuchar perfectamente mis pasos, voz y chocar de los dientes. Pero que también eliminaban en un porcentaje decente el ruido odioso de la calle. El problema principal sin embargo no era el escuchar mis masticadas o carraspeos, era que tal acercamiento al tímpano aparentemente hacia que el espacio sonoro disminuyera y como consecuencia la respuesta en altas frecuencias disminuyera penosamente. Como ese efecto de escuchar un parlante sin caja, sin su espacio de resonancia mínimo que da ese toque  espacial acústico necesario. Eso si no me gustó. Quise volver al agradable y descansado sonido de los audífonos del Ipod pero su nulo aislamiento ya no lo podía soportar más. Así me quedé con los Panasonic blancos de canal o in-ear y me acostumbré a ellos y su nueva curva de frecuencia de agudos achatados y medios algo chuscos. Tuvo que ser una cosa por otra.

Sin embargo buscaría algo mejor, algo que combinara lo mejor de ambos.


Pero como en nuestro querido y atrasado país, los vendedores de tecnología saben tanto de sus productos, como yo de cocina, el hablarles de in-ear, curvas de frecuencia y nivel de aislamiento, hacia que ellos se limitaran a decir que eran buenos audífonos porque eran Sony o cosas así. Peor aún era que no los podía probar por mi mismo. Así donde fuera, no tenía ninguna forma de saber que tal audífono que se veía interesante, fuera realmente lo que quería. Rápidamente me rendí de buscar.


Felizmente estaba Amazon y sus review’s. Buscando y buscando llegué a este par, al parecer tenía lo que buscaba, un gran aislamiento, mejor que mis Panasonic pequeños y una respuesta en frecuencia también algo superior, no como un over the ear, pero bastante aceptable para ser in-ear. La cantidad de buenas opiniones era inobjetable. Deberían de ser un buen par, a un precio aún razonable: $75. Los compré.



31DGMT1GNCL._SS400_                                                    Etymotic ER-6i

cuando llegaron a casa, no hice otra cosa que ir directo a la caja y abrirla con vehemencia. Los saqué, me los puse y… sonaban horrible! Lo tomé con calma, debía haber algo más.


Habían otros pares de eartips para ajustar al oído y asegurar el correcto “sellado” del canal auditivo. Cuando encontré los apropiados para mí, recién encontré la performance correcta de mis Etymotic Blancos. El sonido sin ser apabullantemente bueno, era aceptable. Mejor sin embargo era el nivel de detalle, algo sencillamente genial (ojo, subirle el volumen a unos earbuds

para ganarle a los ruidos externos jamás hará que se escuchen mejor), y el aislamiento como lo prometido era notable, casi un 80% del ruido aleatorio exterior. Eso era lo que necesitaba.


La prueba de fuego sería viajar en bus y ver que pasaba. lo primero que noté era que el precio a pagar por tan buen aislamiento era el aumento de intensidad de mis sonidos, mis pasos sonaban ahora como de un dinosaurio en la selva. Era bastante feo y habría que acostumbrarse a ello o bien no andar con ese par puesto (creo que optaré por lo segundo).


Los discos “bulleros” sonaron bastante bien, entonces me animé por discos más íntimos y sosegados, esos que jamás pude escuchar por encima de un motor de bus o de radios pésimamente ecualizadas. Así pasaron exitosamente Deerhunters, Destroyers, y Portisheads y con ellos aprendí que estos Etymotic están diseñados para sonar en la calle. Así han debido ser concebidos, y siendo más exactos, para la calle con el cuerpo en reposo, pues ciertamente el golpear del pie con el piso resuena directamente en el tímpano. ¿Y para la casa sirven? Para la casa habrán mejores pares.
Finalmente puedo escuchar discos nuevos mientras viajo en bus prácticamente como si estuviera en la tranquilidad de mi casa.



Review (valores subjetivos rango 1-10)



Aislamiento: 8 - Probablemente el mejor aislamiento pasivo que puedas encontrar en el mercado de audífonos para calle. 
Claridad: 8 - Como su web dice, prepárate a escuchar un nivel de detalle como no habías escuchado antes.

Respuesta en frecuencia: 6 - Para ser in-ear esta dentro del rango aceptable. 

Comodidad: 7 - Los oídos se acostumbran, aunque nada como unos earbuds
Durabilidad: 5 - El cable es demasiado delgado, se puede romper fácilmente.
Precio: 6 - Dentro de los audífonos de alta gama, es un precio razonable, aunque no deja de ser caro para el usuario promedio.

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22 octubre, 2009

00-09/V!!!!

 

 

 

 

 

  

Y aquí concluimos la lista y los 10+1 discos a continuación están ordenados dudosamente pero están. Todos son realmente buenos trabajos, imprescindibles diría.

Gracias a todos los que dan su opinión al respecto sea cual fuere, ha sido un trabajo jodido-satisfactorio el escribir esto, y ahí abajo esta el resultado, quedando pa’l recuerdo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10. Yoshimi Battles the Pink Robots – The Flaming Lips – USA - 2003

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El décimo disco de los testarudos Flaming Lips le dio un merecido disco de oro a esta banda empecinada en crear excentricidades musicales que no carecieran de humanidad. Y vaya que eran excéntricos, pues desde sus letras incomprensibles e historias coloridas, hasta sus arreglos repletos de efectos juguetones e instrumentos artificiales -una veces innecesarios otras veces geniales- pasando por sus actuaciones en vivo donde para Wayne Coyne era normal cantar con gallos y desentonos, los Flaming siempre fueron sinónimo de extravagancia. La banda frecuentemente utilizó de base melodías certeras que soportaran el riesgo de sus extrañas necesidades orquestales, y esa combinación le dio al disco ese sonido tan particular que coloreó rápidamente los vacuos mundos pop de la época. Con Yoshimi sonando, cautivado por los rincones de su sonido genuino, uno cae en la cuenta de que es un disco con vida propia.

 

 


9. Want One – Rufus Wainwright – USA - 2003

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La elegancia elevada de las canciones de este disco, a veces llenando el aire de ópera, a veces a puro piano cómplice, hubiera sido peligrosa por lo pretencioso -y quizá obsoleto- de su sonido, sino fuera por el talento compositivo y grandilocuencia vocal de Rufus Wainwright, su cantautor, amante de lo clásico y de lo bien producido. Want One posee una muy regular colección de canciones de alta emotividad, en donde la agradable voz de Rufus se compromete con el contenido de las letras, como quien ha vivido tales historias. Bien, eso no lo sabemos, pero lo que es seguro es que estamos ante un trabajo que transfiere de inmediato sentimientos al escucha, a tal punto que es mejor no tomarse el disco muy en serio pues la carga de algunos de sus temas puede resultar demasiado personal para algunos corazones predispuestos.

 

 


8. Turn on the Bright Lights – Interpol – USA - 2002

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Una afortunada unión ocurrió el 2002. Dos oscuras guitarras, perfectas en su ensamble mutuo encontraron un buen ensamble con la batería tosca pero rítmica de Sam Fogarino, el oportuno bajo de Carlos Dengler y la impertérrita voz de Paul Banks. Tal agrupación de elementos que separados hubieran pasado casi desapercibidos, se hizo llamar desde entonces Interpol y ha dado hasta la fecha 3 discos, todos de contenido parejo, pero este Turn on the bright lights, el primero de ellos, es quizá el mejor pues tiene grabado sin mayor miramiento lo primero y más crudo que la banda parió sin perder el sentido de la belleza opaca y seca. Conformado por buenas canciones, incluida la clásica instantánea Obstacle 2, la banda introdujo al público de vuelta a las oscuridades de finales de los setentas y de pasada Banks y Kessler pueden preciarse de haber tejido uno de los mejores trabajos segundo-guitarreros de todos los tiempos.

 



7. Kid A - Radiohead – UK – 2000

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No hay inicio de disco más pulcro que el que Everything in its right place le dio al Kid A. Los efectos maquinales que conforman por completo esa canción consiguieron desprender con éxito a la banda de su celebrado sonido conseguido por sus anteriores trabajos, para enrumbarla por una nueva era un poco más aislada del bullicio guitarrero. Así mismo, los vientos de National Anthem, los bajos de Disappear completely, las percusiones de Idioteque y el órgano de Picture Soundrack le otorgaron matices a su nuevo sonido en general más calmado, proveniente de una banda que había saboreado las estridencias de la fama, la misma a la que no tenían mayores intenciones de volver. Y así entramos al nuevo milenio con la certeza de que Radiohead aún tenía buenos rollos por desplegar, cosa que ciertamente ha venido haciendo hasta ahora. Hasta Ok Computer, ya se podían preciar de ser grandes. Con la concepción de Kid A ya pueden considerarse históricos.

 

 


6. You are the Quarry – Morrisey – UK - 2004

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De alguna fuente inacabable de inspiración lírica y melódica, de esas que muchos quisieran conocer, el Moz volvió a la carga con un disco rebosante de sencilla grandeza. Luego de varios años en los que no pasó demasiado con el gran cantante que por un tiempo había logrado superar la sombra de los Smiths y que ahora se pensaba casi exhausto, con este You are the Quarry entró nueva y sutilmente a escena para ir develando su contenido y conquistando corazones  por donde quiera que sonara. La temática fue la misma de siempre: relaciones, memorias, desilusiones, esperanzas, etc. Todo en formato de canciones de rock sosegado pero cargado, soportando la letra directa y filuda, especialidad de Morrisey. Este disco es el disfrute de un buen momento tras otro, y no sólo es un logrado trabajo, podría incluso competir por ser el mejor.

 

 


5. Rings Around the World – Super Furry Animals – Gales - 2001

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Con este disco puedes hacer esto: Cantar, bailar, alucinar y admirar. Me impresiona la forma en que una banda con cierto tiempo rodando en carreteras escénicas tenga todavía la frescura y desfachatez de crear un trabajo que suene como si fuera el debut genial de una banda prometedora y sólo por ese gran detalle, soy admirador de estos sujetos. Rings around de world es un de los discos más ricos que se puedan encontrar flotando en los ríos vírgenes y crecientes de la corriente indie. De principio a fin hay que ver como la banda va construyendo de la nada, grandes canciones todas llenas de matices diferentes entre sí, en sana intención de no parecer monótono ni pretencioso pero si original. Pero no todo queda en ser un despliegue de mosaicos caprichosos, también hay mucha efectividad en producir sensaciones de alegría o hasta euforia a través de sus canciones. La ambición que no suena a tal, los Super Furry conocen bien ese límite.

 

 


4. Discovery – Daft Punk – Francia - 2001

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Homework y Discovery fueron 2 discos que hicieron que Daft Punk sea un referente en la música dance francesa y mundial. Lo genial de ellos es que detrás de su propuesta sonora que posee efectos bastante raros, locos y hasta tontos; mezclando samples de música casi olvidada y llevando sus loops hasta repeticiones absurdas, el resultado logra ser muchas veces casi adictivo. Se sabe que Discovery es un trabajo que puede atraerte por el mega-hit One more time y que te puede desanimar del resto de su contenido a primera escucha. Los pocos que por alguna u otra razón siguen en la escucha del disco terminan amándolo por su particular estilo. Es un misterio el qué había dentro de las cabezas de esos 2 músicos con pinta de astronautas cuando lo concibieron así, pero hoy 9 años después ¡diablos 9 años! ya es un hecho que lo que consiguieron es un trabajo inolvidable. Personalmente, muy buenos recuerdos con este pedazo de música nómade y atemporal.

 

 


3. Turbopótamos – Turbopótamos – Perú - 2004

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El disco debut de los Turbopótamos fue suficiente para lanzarlos al protagonismo de la débil escena local. En realidad el éxito debió ser mayor pero la falta de difusión radial de la banda fue -y es- inversamente proporcional al apoyo que recibieron los algo similares y contemporáneos Arctic Monkeys en Inglaterra. Es decir, nulo por un lado, total por el otro. Lo bueno de ello es que de alguna manera este disco se salvó de quemarse rápido –especialidad innata de los programadores de FM- y aún hoy continúa sonando grande para quien le da la oportunidad. La frescura de la banda, desentendida de la movida musical, instalando su propio estilo logró componer un conjunto valioso de canciones pegajosas, ideales para ser disfrutadas en vivo. Su sonido se puliría aún más con el sucesor “No Love” pero es aquí donde se encuentra la selección más brillante de canciones que haya salido de una banda local en los últimos 10 años.

 

 


2. Person Pitch – Panda Bear - USA - 2007

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Últimamente en Baltimore se ha respirado grandeza. Noah Lennox desarrolló su proyecto personal y de inmediato todos vimos quien era el chico más talentoso de los Animal Collective, odiosas pero inevitables comparaciones. Separado de la banda por un momento, el imaginario de Panda Bear desarrolló a sus anchas un disco que no se separaba demasiado del sonido animal, pero sí llegaba con maestría a cotas más altas. Good Girl/Carrots podrían ser lo mejores 13 minutos que el patentado sonido-Baltimore haya conseguido, y está incluido en Person Pitch. De todas maneras la soledad de Lennox se deja notar en vivo, pues solitario frente a su controlador y su voz limitada no es capaz de reproducir la complejidad ruidosa del disco y es entonces cuando sí se extraña el trabajo organizado del colectivo animal entero.

 

 

 

1. Is This It – The strokes – USA - 2001

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El que debía ser un disco de garaje de onda retro harto simpático terminó siendo quizá el disco más importante de la década al liderar la corriente rockera que hiciera a un lado las distorsiones en las guitarras y la furia en los cantares para dar paso a un estilo más cálido y bailable. Los 36 minutos de este disco encierran una colección gloriosa de canciones intencionalmente trabajadas para sonar y oler a reciclado. Sin embargo, lo realmente fantástico es que a pesar de ese trabajo de producción inteligente Is this it finalmente suena tan sencillo y pegajoso que es difícil resistirse a sus encantos primitivos. Las canciones se pelean por ser la mejor del disco, tal es así que el super single inicial Last Nite NO es la mejor canción del disco. Personalmente considero que tal lugar debería tenerlo la inolvidable cancion-video Hard to Explain. Detractores tendrá, y muchos, yo me quedo con este disco por ser de contundencia capaz de cambiarte el ánimo y las tendencia musicales de la época.

 

 

0. Lateralus – Tool – USA – 2001

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Schism fue el punto de inicio de mi relación con Tool. Aún recuerdo a Pedro Cornejo y su Distorsión presentar un mini especial de la banda, aquella que tocaba esa canción que rotaba algunas veces en Doble9. Ahí estaba yo, sentado, viendo los videos de extrañas animaciones soportando los oscuros y agresivos sonidos de la banda. El apego fue inmediato. Mayor sorpresa fue escuchar el disco entero, una obra de arte que trabajaba con los ritmos y energías con la madures de una banda en su mejor momento. Lateralus posee una riqueza y misterio dignos de generar un culto detrás, y aunque hoy después de 10 años, y habiendo ya escuchado a King Crimson y Yes, la batería de Danny Carey no me vuela el cerebro como antes, siempre recordaré el desconcierto que me causaba su genial tocar. En una época en que el metal era algo más masivo, Tool introdujo al mainstream una lección de cómo fusionar la rudeza sonora, la composición matemática y el ocultismo, y en ese sentido no he escuchado nada igual. En Lateralus, Tool se aseguró un lugar al lado de los grandes.

 

La lista completa aquí

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10 octubre, 2009

00-09/IV!!!

 

Esta década USA la rompió, muchas bandas, buenos discos. Inspiración y recursos han habido en las tierras del tío Sam. Este no es un recuento de los mejores discos de la década 00, sino una lista personal de los que más y mejores momentos me hicieron pasar:



17. The Crane Wife – The Decemberists – USA - 2006

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Esta banda norteamericana ha logrado una carrera sólida hasta ahora, y todos esperamos que sigan por la misma senda de acá para adelante. Este The Crane Wife es el cuarto de 5 discos producidos. Un trabajo rico, de aquellos que casi no tienen desperdicio. Se podría pensar que está formado por tracks independientes pero en realidad todo el álbum maneja un concepto, el mismo que se puede sentir si es que te percatas de que las canciones se pasean con destreza por tierras cambiantes, como quien cuenta una historia, o una aventura quizá. La misma que tiene el mejor par de canciones de fin de disco que haya escuchado jamás. Aplausos para esta imprescindible obra, todo un clásico de nuestros tiempos.




16. Sam’s Town – The Killers – USA – 2006

the-killers-sams-townDe ella se dice que esta sobrevalorada, que suena horrible, que da sueño, etc. Lo que es cierto es que por una u otra razón nadie fue ajeno a esta banda. Felizmente nunca me acerqué demasiado ni a su perfil mediático aparentemente excesivo, ni a los devaneos de sus fans por ella. Sólo me sumergí en la energía desbordante de su sonido rudo y grueso hasta el límite. No se como se ven en vivo. No se cuanto se los ama sólo por su apariencia. Tampoco me consta la poca excelencia de sus letras y así estoy bien. Sam’s Town debería –si te place- cautivarte por su emoción. Porque dentro de ese muro enorme y riesgoso de teclados y guitarras hay pura catarsis que se puede cantar y bailar. Diseñado como ruidoso y ampuloso para que le subas el volumen aún más, hemos compartido buenos momentos.



15. Everything All the Time – Band of Horses – USA - 2006

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El sonido combinado de guitarra, batería y voz mejor logrado. Mejor masterizado, ecualizado, grabado, etc. Sino ¿cómo es que escuchar una canción tan monótona como lo es The first song se vuelve tan adictiva? o ¿cómo Wicked Girl, que se anima a desarrollarse sólo un poco más que la anterior, resulta tan emocionante?. Es decir, esas guitarras son mortales, pero su fusión con los platos, tambores, bajos y aquel tenue organo, todos en procesión liderada por la fantasmal voz de Ben Bridwell queda sencillamente inmejorable. Todo Everything All the Time resulta ser un trabajo sin rasguño alguno, sin guiños a otra cosa que no sea sonido crudo y directo. Un agujero de armonías. Ponlo y veras como quedas atrapado hasta el final.




14. Inka Beats Apu Sessions – Miki Gonzáles – Perú - 2006

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Las constantes inquietudes de Miki esta vez tocaron tierra. Cogiendo una idea que hace rato se veía venir: tomar los sonidos ancestrales encerrados en varios rincones del Perú y hacerlos bailar al ritmo de algunas secuencias electrónicas para dar un disco bastante consistente que huele a material contemporáneo que ha bebido de muchos elementos prestados. Inka Beats fue un éxito en la irregular –pero interesante- carrera de Miki Gonzales que le abrió nuevas puertas y nos trajo todo el misticismo de las sempiternas expresiones musicales de nuestro folclore tradicional, trabajado certeramente sobre los suaves y relajados moldes del estilo Chill-Out.




13. Sea Change – Beck – USA - 2002

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Cuando ya se podía preciar de tener una carrera consagrada a componer y producir batiburrillos pop de alta calidad, Beck Hansen produjo un disco sorpresivamente lento y sentido que se sabe que fue directamente inspirado en una relación amorosa que dio fin. Las composiciones cargadas de melancolía en donde Beck canta con desgano -quizá artístico quizá anímico- son magistralmente acompañadas por brillantes arreglos de cuerdas de todo tipo que nos dicen que travieso o no, Beck es Beck. Encerrada en este disco, y rodeada de muchas canciones geniales que hablan del desamor, se encuentra Lost Cause, una canción increíblemente bonita para lo simple que es, que tendría que estar en la caja de los recuerdos de las comedias románticas de nuestros años 20.




12. The Machines of God – Smashing Pumpkins – USA – 2000

El disco menos popular de los Smashing Pumpkins lo fue en parte porque muchos ex-fanaticos ya le habían dado la espalda a la banda desde la época de Adore. Sin embargo machinacover2cuando te sacudes de todos los contextos y escuchas Machines of God, encuentras un disco con varias piezas de intensidad tan generosa que recuerdan los tiempos en que los Smashing Pumpkins eran la banda más grande del mundo. La linda D’arcy no estuvo presente, pero musicalmente eso no le hacia mayor falta al sonido de la banda. En cambio Chamberlin volvió, y con él, todo el punche renació. Se añadieron además grandes cantidades de teclado y guitarra que resultaron estridentes y terminaron por ahuyentar a muchos escuchas. Luego de esto, los calabazas se separaron y este trabajo representa lo último que produjeron físicamente con James Iha. Probablemente no aparezca en ningún recuento de lo mejor de la década, pero para mi me resulta un recuerdo palpable de una época especial.




11. Fever to Tell – The Yeah Yeah Yeahs – USA – 2003

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Karen O. cantaba y gemía como pocas, Nick Zinner llenaba el aire con su guitarra ruidosa que sonaba a varias al mismo tiempo y Brian Chase impregnaba poderosos ritmos que sonaban a rock and roll del viejo. Esos eran los tiempos en que Fever to tell nos volaba el cerebro a todos. A date with the night como primer single radial anunciaba la llegaba de un nuevo grupo que quería sonar conocido pero diferente al mismo tiempo. Luego, en épocas con poco desarrollo del MP3, adquirías el disco y te topabas con un racimo de temazos intensos cuando rápidos y estremecedores cuando lentos. Esos 40 minutos de música se convirtieron de inmediato en referentes del sentimiento back-to-basic tan propio de la década reseñada. Escucha el disco, observa la carátula, y verás que poco falta para que sea una canción más.




El próximo post, los 10 discos que me gustaron más (según mi subjetividad corriente) y el disco que me puso más loco. La lista hasta ahora aquí

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03 octubre, 2009

00-09/III!!!

Los King of Leon no entran en esta lista porque para mi gusto no tienen un disco redondo, aunque sean uno de mis grupos de singles favoritos. De sus 4 discos publicados hasta ahora tranquilamente saldrían 2 discazos que irían directo al top ten.

Y The Shins se quedaron a puertas de entrar…

Continuando…


25. You forgot it in people - Broken Social Scene – Canada - 2002

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Colectivo Canadiense fue una frase muy usada en los círculos musicales contemporáneos y los BSS hicieron buena parte del trabajo para que esto se lograra, pues antes de que los Arcade Fire pusieran el 2004 a Canadá en rotación, este disco ya había sido una demostración de intenciones. A diferencia de Funeral, You forgot in people se precia de tener lo necesario en el preparado final, de hecho teniendo músicos para escoger, muchas veces la banda se vale de secuencias electrónicas y ejecuciones monótonas para construir sus canciones. Siempre manteniendo la independencia entre ellas logra convertir a este disco en una reconfortante y entretenida experiencia sonora que es tan inteligente como vehemente.



24. Elephant – The White Stripes – USA - 2003

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Nunca entendí por qué Seven nation army fue el track más famoso de este disco, cuando hay otros que honestamente patearían más cabezas. De todas formas esa interrogante me hace pensar lo inspirado que estuvo Jack White al escribir y ejecutar todas las canciones de Elephant. El rock garagero y el blues más norteamericano posible suenan demoledores con el formato minimalista Stripe ayudado por ese salvaje sonido conseguido a punta de puro equipo analógico en la producción. Elephant es un disco importante y no hay músico con más actitud y destreza en voz y guitarra combinados en un sólo que Jack White.



23. The Stage Names – Okkervil River – USA - 2007

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The stage names se alejó de la insatisfacción e inquietud musical típica de los tiempos corrientes y nos dio el pop/rock más común y decente que se puede escuchar en absolutamente cualquier lado y aún sonar bien. Tal propuesta saliendo de un compositor promedio tranquilamente habría fracasado, pero con las composiciones imbatibles de Will Sheff sumadas a su grandilocuencia vocal y el notable sonido general del disco, todo este trabajo convierte en una brillante expresión musical a cuya belleza es imposible resistir. Ya es un clásico.




22. The Libertines – The Libertines – UK - 2004

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Llevando un paso más allá el viejo modelo: rock-drogas-problemas-separación Los Libertines empujados por el siempre excesivo Peter Doherty se quemaron rápido, pero antes nos dejaron ruido del bueno utilizando a puro nervio un modelo velóz que combina el punk con el Britpop. Las 2 guitarras y voces a veces en sociedad, a veces en clara competencia se enfrentan continuamente a lo largo del disco que, como su portada lo muestra, encierra un momento corto en el que Peter y Carl (y el resto de la banda) colisionaron sus temperamentos para grabar juntos y por última vez. Caray si pareciera que el mejor rock debería durar poco.




21. Clap your hands and say yeah – Clap your hands and say yeah – USA - 2005

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Este podría haber sido el disco de temprana juventud de los Neutral Milk Hotel cuando hubieran sido una banda más optimista, más veloz y menos definida. Con eso uno ya se puede imaginar la intensidad con la que se desarrolla su contenido. Una expresión sólida en donde nada sobresale por encima de lo demás, y en donde todo es frontalmente emocionante. Tal resultado elevó a esta placa de ser un mero demo esforzado y rumoreado (que lo fue) a un disco notable producido por disquera y que ha vendido 200 mil copias hasta ahora.




20. Fleet Foxes – Fleet Foxes – USA - 2008

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El debut de Fleet Foxes es el ejemplo definitivo del gusto que tienen los músicos modernos por las corrientes folk/country de hace 4 décadas. De toda la gran ola retro que nos viene inundando últimamente, esa que nació desde que se apagaron las distorsiones noventeras hace casi una década, este disco sobresale. La composiciones son –en su mayoría- son efectivas y van justo a donde el oyente quiere que vayan, a donde necesita que le suenen. Además los coros son insuperables y nos dan la oportunidad de tener a unos Crosby Stills and Nash modernos que muy probablemente abrirán el camino de retorno a todas esas joyas musicales de donde Fleet Foxes de seguro desciende.




19. Real Emotional Trash – Stephen Malkmus – USA - 2008

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No se hizo problemas en crear un disco que suene a Pavement y nosotros tampoco tuvimos objeción. A estas alturas estamos convencidos de que Stephen Malkmus es el compositor por excelencia de canciones guitarreras hasta el hueso con ligeros toques ocultos de soul y excentricidades varias, y el talento le dio para completar un disco parejo que obedezca la línea mencionada que tanto le gusta y domina. Real Emotional Trash es un disco de composiciones irresistibles, baterías elegantes, platillos suaves y guitarras soberanas que debemos agradecer al buen Stephen y a sus excelentes Jicks.




18. Nixon – Lambchop – USA - 2000

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Privilegio el nuestro de haber podido disfrutar de un disco tan bonito como este. Quien haya pensado que la música elegante y preciosista que se hacia en los setentas ya no se hace más, de seguro no ha escuchado a Nixon, un disco de gran calidad que no parece pertenecer a nuestros tiempos, y Kurt Wagner en las voces con ese falsete tan recordable no hace sino enriquecer las relajadas y sensuales atmósferas creadas por toda la banda. Solo hay que ver el brillo de la imagen del disco para darse una idea certera su notable contenido. Oído con ese final tormentoso y genial llamado The butcher boy, sólo los Lambchop pueden hacer esos contrastes.



El resto de la Lista aquí

Por fin es sábado!

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24 septiembre, 2009

00-09/II!!!

La lista esta completa, pero el tiempo y las tensiones no ayudan, como sea, ahí van 5 más –>


30. Primary colours – The horrors – UK - 2009

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Ahhh… Echo and the Bunnymen y My Bloody Valentine, 2 bandas añoradas e hiper famosas de la fría Inglaterra, mientras muchos han intentado tributar o a una u otra, estos The Horrors las fusionan a ambas. ¿El resultado? Un disco que no te esperabas escuchar por estas épocas no tan atormentadas como aquellas en las que los Echo construían su mundo tenebroso. La banda es buena pero la producción es aún mejor. Sólo escucha esos platillos y esas guitarras y verás como se construye magia en las consolas. Notable disco.




29. Moody Motorcycle – Human Highway – Canada - 2008

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Un buen disco para cuando las cosas van bien. Para cuando le sonríes a todo, o para cuando te has enterado de que eres un buen elemento al fin. Human Highway nos obsequia 40 minutos felices, donde no hay mayores pretensiones ni riesgos musicales a pesar de que a veces parece que tienes cantando a Elliott Smith u otras veces a los Shins. Moody Motorcycle consigue ser, con su sencillez retocada constantemente por detalles de alto brillo, un disco mesurado, honesto y muy bonito del cual en algún afortunado momento puedes caer cautivado.


28. The hour of bewilderbeast – Badly Drawn Boy – UK – 2000

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Uno de los discos extensos mejor justificados que se haya creado. Las 18 canciones de esta obra contienen material prácticamente independiente entre cada una de ellas, y eso habla del gran momento creativo de Damon Gough, dueño casi absoluto de este mosaico musical, componiendo y tocando casi todos los elementos que lo componen. 10 años casi han pasado y THOB con sus bellos parajes ya se han perfilado como una de las obras maestras de las nuevas generaciones.


27. Since I left you – The Avalanches – Australia – 2000

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Siguiendo la línea de experimentación musical que dejó DJ Shadow, y sobre todo dando el justo lugar que le corresponde a muchos vinilos viejos y olvidados que encontraron por ahí, Since I left you es un triunfo de quienes creen en lo suyo, sea lo que sea. Suerte para nosotros que esta oportunidad se trata de música. En cuanto a propuesta, la nostalgia y la cadencia se combinan y se aderezan con un factor importante de riesgo y destreza técnica para que al final todo quede espectacular. Altamente recomendado, pero como un buen plato de jalea mixta, hay que otorgarle la atención que merece.


26. Who Killed The Zutons? – The Zutons – UK – 2004

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Cuando los Zutons mostraron este trabajo, honestamente nunca había disfrutado ni gozado al mismo tiempo tanto con un disco proveniente de Inglaterra. Por mencionar algo, las percusiones son notablemente originales, la propuesta melódica se mueve por terrenos difíciles de expresar en palabras y la energía percibida es generosa. Pero las raras composiciones y arreglos mencionados tienen además una calidad de producción de las más impresionantes de la década, lo cual realza a la banda por encima de todas los demás que intentaron -en general para bien- caminar estos senderos… ah y hay que ver a la linda Abi Harding con ese saxo en escena.


La lista va armándose aquí

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